AMISTAD Y SERVICIO
Moraré en los corazones receptivos, cual amigo desconocido que despierta continuamente en ellos sentimientos sagrados y les impulsa silenciosamente, a través de sus nobles pensamientos, a abandonar la modorra de su mundanalidad. Y danzaré con todas sus alegrías en la invisible enramada del silencio, a la luz de la sabiduría.
Consideraré a quien se crea mi enemigo como mi verdadero hermano divino, oculto tras el velo del mal entendimiento. Desgarraré ese velo con la daga del Amor, de forma que, al ver él mi disposición humilde, compresiva y magnánima, no pueda ya desdeñar mis expresiones de mi buena voluntad.
La puerta de mi amistad está por siempre abierta, en la misma medida, tanto para aquellos hermanos que me odian como para aquéllos que me aman.
Me apiadaré de los demás tal como me apiado de mi mismo. Ganaré mi propia salvación sirviendo a mis semejantes.
Sé que si ofrezco mi amistad a todos, como lo hizo Cristo, empezaré a sentir el Amor Cósmico, que es Dios. La amistad humana es el eco de la amistad Divina. La más sublime enseñanza de Jesucristo consistió en devolver Amor por odio. Devolver odio por odio es muy fácil, pero ofrecer Amor en respuesta al odio es algo mucho más difícil y más noble, Así pues, consumiré el odio en el fuego arrollador de mi creciente amor.
Tomaré lo mejor de cada persona. Admiraré las buenas cualidades de todas las nacionalidades, sin prestar atención a sus errores.
Padre, !Hazme sentir que soy tu hijo y sálvame de la mendicidad!. Permite que todas las cosas buenas -tales como la salud, la prosperidad y la sabiduría- me busquen, en lugar de tener que ir yo en pos de ellas.
Señor, enséñame a recordar los años de salud que he disfrutado y a estar agradecido por ellos.
Me inclino ante el Cristo que se halla tanto en los Templos de todos mis hermanos, los seres humanos, como en el Templo de todo lo viviente.
Oh Señor de la Ley, puesto que todas las circunstancias están directamente regidas por tu Voluntad, estableceré conscientemente tu presencia en mi mente a través de la meditación, a fin de resolver los problemas que la vida me presenta.
Soy una chispa del infinito, y no sólo carne y hueso. Soy Luz.
Al ayudar a los demás a triunfar, encontraré mi propia prosperidad,. En el bienestar de los demás, encontraré mi propio bienestar.
Paramahansa Yogananda