jueves, 10 de marzo de 2011
Además, el Maestro ejemplificó esto con la bola de hierro al rojo vivo (tapta-ayah-pindavat).
Una bola de hierro + fuego forman juntos la bola de hierro al rojo vivo. El Mundo + Chit = (Conocimiento Puro) forman juntos el jiva = el individuo.
99. Un caballero de Ambala preguntó: —¿Cuál es la explicación racional de que el sari de Draupadi era sin fin?
M.: Los asuntos espirituales no pueden ajustarse al racionalismo. La espiritualidad es trascendental. El milagro fue después que Draupadi se entregó. El secreto radica en la entrega.
D.: ¿Cómo llegar al Corazón?
M.: ¿Dónde está usted ahora que quiere llegar al Corazón? ¿Está usted aparte del Sí mismo?
D.: Yo estoy en mi cuerpo.
M.: ¿En un sitio en particular, o por todo él?
D.: En todo él. Yo me extiendo por todo el cuerpo.
M.: ¿Desde dónde se extiende usted?
D.: No lo sé.
M.: Sí. Usted está siempre en el Corazón. Usted no está nunca lejos de él de manera que tenga que llegar a él. Considere cómo está usted en el sueño profundo y en el estado de vigilia. Estos estados tampoco son suyos. Son del ego. La consciencia permanece la misma e indiferenciada siempre.
D.: Comprendo, pero no puedo sentirlo.
M.: ¿De quién es la ignorancia? Encuéntrelo.
D.: ¡Todo esto es muy difícil!
M.: La idea de dificultad es ella misma falsa. No le ayudará a obtener lo que usted quiere. Nuevamente pregunto:
«¿Quién lo encuentra difícil?»
D.: Veo que vuelvo a «yo».
M.: Porque usted es siempre eso y nunca está lejos de eso. No hay nada tan simple como ser el Sí mismo. No requiere ningún esfuerzo, ninguna ayuda. Uno tiene que des-pojarse de la falsa identidad, y ser en su estado eterno, natural e inherente.
100. El caballero antedicho volvió al día siguiente con un pedido. Dijo: —Se dice que uno debe recibir instrucción de un Gurú. La mera lectura de libros no es útil. Yo he leído muchos libros; pero de esa enseñanza no se obtiene ninguna ayuda práctica. Por favor, dígame lo que debo hacer, cómo debo hacerlo, en qué ocasiones, en qué lugares, y demás.
El Maestro permaneció silente. Su silencio parecía decir:
«Aquí y ahora, esté en paz y tranquilo. Eso es todo». Pero el interlocutor no pudo in-terpretarlo de ese modo; él quería algo concreto.
101. Al día siguiente, Sri Bhagaván dijo: —Estas gentes quieren algún japa, dhyana o yoga, o algo similar. ¿Qué más puede decírseles, sin decirles lo que han estado haciendo hasta ahora? Además, ¿por qué japa, phalasruti, etc.? ¿Quién es el que hace el japa? ¿Quién obtiene los frutos de ello? ¿No pueden contemplar al Sí mismo? O bien, incluso si otros les instruyen a hacer japa o dhyana, lo hacen durante algún tiempo, pero están buscando siempre algunos resultados, por ejemplo, visiones, sueños o poderes taumatúrgicos. Si no los encuentran, dicen que no están progresando o que el tapas no es efectivo. Las visiones y demás no son signos de progreso. El mero cumplimiento del tapas es también su progreso. Lo que se requiere es firmeza. Además, deben confiarse a su mantra o a su Dios, y esperar su Gracia. Pero no lo hacen. El japa, incluso pronun-ciado una sola vez, tiene su propio efecto bueno, ya sea que el individuo sea consciente de ello o no.
28 de noviembre de 1935
102. El señor Kishorilal, un funcionario de la Junta Directiva de los Ferrocarriles, del Gobierno de la India, trae saludos de Delhi. Se comporta con sencillez, amabilidad y dignidad. Padece úlcera gástrica y ha hecho arreglos para hospedarse en la ciudad.
Hace cinco años que emprendió el estudio de literatura devocional. Es un bhakta de Sri Krishna. Puede sentir a Krishna en todo lo que ve. Krishna se le ha aparecido a me-nudo y le ha hecho feliz. Su trabajo proseguía sin ningún esfuerzo por su parte. Todo parecía ser hecho para él por Krishna mismo.
Más tarde entró en contacto con un Mahatma que le aconsejó que estudiara el Ve-danta y que adoptara la nirakara upasana, es decir, la devoción al Ser sin forma. Desde entonces ha leído unos setecientos libros de filosofía y Vedanta, incluidos las Upanis-hads, el Ashtavakra, el Avadhuta y la Srimad Bhagavad Gita. También ha estudiado las obras de Sri Bhagaván en inglés y está muy impresionado por ellas.
Una vez, estando al borde mismo de la muerte, no le obsesionaba ningún otro pen-samiento que el no haber visitado todavía a Sri Bhagaván en su vida. Así pues, ha veni-do aquí para una visita corta. Sólo implora el contacto de Sri Bhagaván y Su Gracia.
El Maestro le dijo: —Atmaivaham gudakesa, es decir, yo soy el Atman; el Atman es el Gurú; y Atman es también la Gracia. Nadie permanece sin el Atman. Él está siempre en contacto. No es necesario ningún contacto externo.
D.: Comprendo. No me refiero al contacto externo.
M.: Nada es más íntimo que el Atman.
D.: Sri Krishna se me apareció nuevamente hace tres meses y me dijo: «¿Porqué me pides nirakara upasana? Es sólo sarva bhutesu cha atmanan sarva bhutani cha atmani. (El Sí mismo en todos y todos en el Sí mismo.)
M.: Eso contiene toda la verdad. Incluso esto es oupacharika (indirecto). De hecho, no hay nada sino el Atman. El mundo es sólo una proyección de la mente. La mente se origina desde el Atman. Así pues, sólo el Atman es el Único Ser.
D.: Pero es difícil de aprehender.
M.: No hay nada que aprehender. Es el estado nitya suddha buddha mukta (el estado eterno, puro, consciente y liberado). Es natural y eterno. No hay nada nuevo que obte-ner. Por otra parte, un hombre debe perder su ignorancia. Eso es todo.
Esta ignorancia debe ser rastreada hasta su origen. ¿Para quién es esta ignorancia? ¿De qué es uno ignorante? Hay el sujeto y el objeto. Esta dualidad es característica de la mente. La mente procede del Atman.
D.: Sí. La ignorancia misma no puede existir. (Finalmente, se abandonó diciendo: —Así como un médico sabe lo que anda mal en el paciente, y le trata acordemente, que así haga conmigo Sri Bhagaván. También dijo que había perdido toda inclinación a estudiar libros y a aprender de ellos.)
103. Yena asrutam srutam bhavati (Chandogya Upanishad). (Por cuyo conocimiento, todo lo no conocido deviene conocido).
Madhavasswami, asistente de Bhagaván, preguntó: —¿Hay nueve métodos de ense-ñanza del Mahavakya «Tatvvamasi» en la Chandogya Upanishad?
M.: No. No es así. El método es sólo uno. Uddalaka comenzó enseñando Sat eva Somya (Sólo hay el Ser…), ilustrándolo con el ayuno de Svetaketu.
(1) Sat, el Ser en el individuo, se hace evidente por el ayuno.
(2) Este Ser (sat) es similar en todos, como la miel recogida de diferentes flores.
(3) No hay diferencia en el sat de los individuos como lo ilustra el estado de sueño profundo. Surge esta pregunta: si esto es así, ¿por qué cada uno no lo conoce mientras está en el sueño profundo?
(4) Debido a que la individualidad se ha perdido. Sólo queda sat. Ilustración: los ríos se pierden en el océano. Si se pierden, ¿hay sat?
(5) Ciertamente —como cuando se poda un árbol y crece de nuevo. Eso es un signo seguro de su vida. Pero, ¿está ahí incluso en esa condición durmiente?
(6) Sí, tome el ejemplo de la sal y el agua. La presencia de la sal en el agua es sutil. Aunque invisible para el ojo, es reconocida por otros sentidos. ¿Cómo ha de conocerlo uno? ¿Cuál es el otro medio?
(7) Por la indagación, como el hombre abandonado en el bosque de Gandhara que regresó a su casa.
(8) En la evolución y la involución, en la manifestación y la disolución, sólo existe sat. Tejah parasyam, devatayam (la luz se sumerge en lo Supremo).
(9) Un hombre insincero es quemado por el contacto de la prueba del fuego. Su in-sinceridad es sacada a la luz por el fuego. La sinceridad es autoevidente. Un hombre veraz o un hombre que ha realizado el Sí mismo permanece feliz, sin ser afectado por las falsas apariencias (a saber, el mundo, el nacimiento y la muerte, etc.), mientras que el hombre falso o ignorante es miserable.
29 de noviembre de 1935
104. A las 8.45 de la mañana llegó el Swami Yogananda con otros cuatro. Es grueso, pero amable y bien ataviado. Tiene una cabellera oscura y suelta, que le cae sobre los hombros. El grupo había almorzado en el Asramam.
Su secretario, el señor C. R. Wright preguntó: —¿Cómo realizaré a Dios?
M.: Dios es una entidad desconocida. Además, Él es externo. Mientras que el Sí mismo está siempre con usted y es usted. ¿Por qué deja usted lo que es íntimo y va en busca de lo que es externo?
D.: ¿Qué es este Sí mismo?
M.: El Sí mismo es conocido por todos, pero no claramente. Usted existe siempre. El Ser es el Sí mismo. «Yo soy» es el nombre de Dios. De todas las definiciones de Dios, ninguna es ciertamente tan exacta como la expresión bíblica: «YO SOY EL QUE SOY», Exodo, capítulo 3. Hay otras expresiones, como Brahmaivaham, Aham Brahmasmi y Soham. Pero ninguna es tan directa como el nombre JEHOVAH = YO SOY. El Ser Absoluto es lo que es —Es el Sí mismo. Es Dios. Al conocer al Sí mismo se conoce a Dios. De hecho, Dios no es otro que el Sí mismo.
D.: ¿Por qué hay bien y mal?
M.: Esos son términos relativos. Debe haber un sujeto para conocer el bien y el mal. Ese sujeto es el ego. Rastree la fuente del ego. Ella acaba en el Sí mismo. La fuente del ego es Dios. Esta definición de Dios es probablemente más concreta y mejor compren-dida por usted.
D.: Así es. ¿Cómo obtener la Felicidad?
M.: La Felicidad no es algo que haya de ser obtenido. Por otra parte, usted es siem-pre Felicidad. Este deseo nace de la sensación de incompletud. ¿Para quién es esta sen-sación de incompletud? Indague. En el sueño profundo usted era feliz. Ahora no lo es. ¿Qué se ha interpuesto entre esa Felicidad y esta no felicidad? Es el ego. Busque su fuente y encuentre que usted es la Felicidad.
No hay nada nuevo que obtener. Por otra parte, usted tiene que deshacerse de su ig-norancia, la cual le hace pensar que usted es otro que Felicidad solo. ¿Para quién es esa ignorancia? Es para el ego. Rastree la fuente del ego. Entonces el ego se pierde y queda la Felicidad. La Felicidad es eterna. Usted es Eso, aquí y ahora… Ésa es la llave maestra para disolver todas las dudas. Las dudas surgen en la mente. La mente nace del ego. El ego surge del Sí mismo. Busque la fuente del ego y el Sí mismo se revela. Sólo queda Eso. El universo es sólo el Sí mismo expandido. No es diferente del Sí mismo.
D.: ¿Cuál es la mejor manera de vivir?
M.: Difiere según si uno es un jnani o un ajnani. Un jnani no encuentra nada dife-rente o separado del Sí mismo. Todos son en el Sí mismo. Es falso imaginar que hay el mundo, que hay un cuerpo en el mundo, y que usted mora en el cuerpo. Si se conoce la Verdad, se encontrará que el universo y lo que está más allá de él son sólo en el Sí mis-mo. La actitud difiere según la visión de la persona. La visión es del ojo. El ojo debe estar localizado en alguna parte. Si usted está viendo con los ojos groseros, entonces encuentra a los otros groseros. Si usted está viendo con los ojos sutiles (es decir, con la mente), los otros aparecen sutiles. Si el ojo deviene el Sí mismo, como el Sí mismo es infinito, el ojo es infinito. No hay nada más que ver diferente del Sí mismo.
El señor Wright agradeció al Maharshi. Se le dijo que la mejor manera de agradecer es permanecer siempre como el Sí mismo.
105. Más tarde, el Yogi preguntó: —¿Cómo ha de efectuarse la elevación espiritual de las personas? ¿Cuáles son las instrucciones que hay que darles?
M.: Las personas difieren según los temperamentos de los individuos y según la ma-durez espiritual de sus mentes. No puede haber ninguna instrucción en masa.
D.: ¿Por qué permite Dios el sufrimiento en el mundo? ¿No debe con su omnipoten-cia acabar con él de un solo golpe y ordenar la realización universal de Dios?
M.: El sufrimiento es el camino para la Realización de Dios.
D.: ¿No debe Él ordenarlo de otro modo?
M.: Ése es el camino.
D.: ¿Son antídotos del sufrimiento el Yoga, la religión, etc.?
M.: Le ayudan a vencer el sufrimiento.
D.: ¿Por qué debe haber sufrimiento?
M.: ¿Quién sufre? ¿Qué es el sufrimiento?
¡No hubo ninguna respuesta! Finalmente, el Yogi se levantó, pidió las bendiciones de Sri Bhagaván para su propia labor y expresó gran pesar por su apresurado regreso. Pa-recía muy sincero y devoto, e incluso emocionado.
106. Continuación del diálogo 103: Uddalaka explicó que todo procede de sat (como es ilustrado por el sueño profundo).
El cuerpo toma alimento. El alimento requiere agua. El agua requiere calor para di-gerir el alimento. (Tejo mularnanvichcha). Es sat parasyam devatayam (sumergido en el Ser). Si nosotros somos sat sampannah (sumergidos en el Ser), ¿cómo es que no nos damos cuenta?
M.: Así como la miel recogida de diferentes flores forma la masa de un panal, y cada gota no indica de dónde ha sido recogida, así también, en sat sampannah (sumergido en el Ser), como en el sueño profundo, la muerte, etc., las gentes no reconocen sus indi-vidualidades. Se deslizan en ese estado sin saberlo. Pero cuando despiertan, recuperan sus características individuales originales.
D.: La miel, aunque se recoja de diferentes flores, deviene la masa y no posee carac-terísticas individuales. Pero las partes individuales tampoco existen en las gotas y no regresan a sus fuentes. Mientras que los individuos, después de entrar en el sueño pro-fundo, despiertan individuos como antes. ¿Cómo es eso?
M.: Así como los ríos vertidos en el océano pierden sus individualidades, pero las aguas se evaporan y vuelven como lluvia sobre las montañas y a través de ríos al océano, así también, los individuos, al entrar en el sueño profundo, pierden sus individualidades, pero retornan como individuos según sus anteriores vasanas inconscientes. Así pues, sat no se pierde ni siquiera en la muerte.
D.: ¿Cómo puede ser eso?
M.: Vea cómo un árbol, cuyas ramas han sido cortadas crece de nuevo. Crecerá mientras no sea afectada la fuente de la vida. Similarmente, los samskaras (anamnesis) se sumergen en el corazón al producirse la muerte; no perecen. A su debido tiempo, brotarán del corazón. Así es como renacen los jivas.
D.: ¿Cómo brota el vasto universo de esos samskaras sutiles que permanecen su-mergidos en el corazón?
M.: Así como un gran baniano brota de una semilla minúscula, así también el vasto universo con nombres y formas brota del corazón.
D.: Si el origen es sat, ¿por qué no se siente?
M.: La sal en grano es visible; en solución es invisible. No obstante, su existencia es conocida por el gusto. Similarmente sat, aunque no es reconocido por el intelecto, sin embargo puede ser realizado de una manera diferente, es decir, trascendentemente.
D.: ¿Cómo?
M.: Así como un hombre con los ojos vendados y abandonado por los ladrones en una jungla pregunta por el camino a su casa y vuelve a ella, así también el ignorante (cegado por la ignorancia) pregunta a aquellos que no están cegados, busca su propia fuente y retorna a ella.
Por eso dice el Gurupadesa: «Vang manasi sampadyate, manah prane, pranastejasi, tejah parasyam devatayam iti».
D.: Si eso es así, un jnani o un ajnani mueren de la misma manera. ¿Por qué un aj-nani renace, mientras que un jnani no?
M.: Así como un hombre inocente, satyabhisandha, no es afectado por la prueba de tocar el hierro al rojo vivo, pero un ladrón sí es afectado, así también el sadbrahma sat-yabhisandha, es decir, un jnani, entra en sat conscientemente y se sumerge, mientras que el otro entra inconsciente y es arrojado también inconscientemente.
13 de diciembre de 1935
107. Dos caballeros de Ambala (en el Punjab) habían estado aquí unas cuantas se-manas. Justo antes de despedirse de Sri Bhagaván, uno de ellos preguntó cómo debería eliminar el torpor espiritual de sus amigos o de otras personas en general.
M.: ¿Ha eliminado usted su propio «torpor espiritual»? La fuerza que se ponga para eliminar su propio «torpor» operará también en otros centros. Hay la fuerza de la volun-tad con la que usted puede actuar sobre otros. Pero está en un plano inferior, y no es deseable. Primero, cuide de usted mismo.
D.: ¿Cómo eliminar mi propio «torpor»?
M.: ¿Para quién es el «torpor»? Indague. Vuelva adentro. Vuelva todas sus indaga-ciones hacia la búsqueda del Sí mismo. La fuerza puesta dentro de usted operará tam-bién en otros.
14 de diciembre de 1935
108. Una señora norteamericana preguntó al Bhagaván cuáles eran sus experiencias de samadhi. Cuando se le sugirió que era ella quien debía relatar sus experiencias y pre-guntar si eran correctas, replicó que las experiencias que debían ser correctas y que deb-ían ser conocidas eran las de Sri Bhagaván, mientras que las de ella no tenían importan-cia. Así pues, quería saber si Sri Bhagaván sentía su cuerpo caliente o frío en samadhi, si pasó los tres primeros años y medio de su estancia en Tiruvannamalai haciendo plegarias y así sucesivamente.
M.: El samadhi trasciende a la mente y el habla, y no puede ser descrito. Por ejem-plo, el estado de sueño profundo no puede ser descrito; el estado de samadhi puede ex-plicarse menos todavía.
D.: Pero yo sé que estoy inconsciente en el sueño profundo.
M.: La consciencia y la inconsciencia son sólo modos de la mente. El samadhi tras-ciende a la mente.
D.: Sin embargo, usted puede decir a qué se parece.
M.: Usted sólo lo sabrá cuando esté en samadhi.
16 de diciembre de 1935
109. Un caballero telegu preguntó sobre el Brahma bhavana.
M.: No pensar en «yo soy el Brahman» o «Todo es el Brahman» es ello mismo ji-vanmukti.
Entonces preguntó sobre la acción inspirada.
M.: ¡Que las actividades prosigan! Ellas no afectan al Sí mismo puro.
17 de diciembre de 1935
110. El señor Paul Brunton, mientras leía el Upadesa Manjari, se encontró con la afirmación de que el ego, el mundo y Dios son irreales. Deseaba usar una palabra dife-rente para Dios, o al menos un adjetivo cualitativo, como por ejemplo, la Fuerza Crea-dora o el Dios personal.
Sri Bhagaván explicó que Dios significa SAMASHTI, es decir, todo lo que es más el Ser— del mismo modo que «yo» significa el individuo más el Ser, y el mundo significa la variedad más el Ser. El Ser es real en todos los casos. El todo, la variedad y el indivi-duo son irreales en cada caso. Así también, en la unión de lo real y lo irreal, esa mezcla o la identificación falsa es errónea. Esto equivale a decir: sad-asad-vilakshana, es decir, trascender lo real y lo irreal —sat y asat. La realidad es eso que trasciende todos los conceptos, incluido el de Dios. En la medida en que se usa el nombre de Dios, no puede ser verdadero. La palabra hebrea Jehovah = (yo soy) expresa a Dios correctamente. El Ser Absoluto es más allá de la expresión.
La palabra no puede ser reemplazada ni necesita ser reemplazada. El caballero inglés dijo casualmente que, en épocas prehistóricas, había espiritualidad pero no un intelecto elevado, mientras que el intelecto se ha desarrollado ahora. Sri Bhagaván señaló que el intelecto plantea la pregunta «¿el intelecto de quién». La respuesta es, del Sí mismo. Así pues, el intelecto es un instrumento del Sí mismo. El Sí mismo usa al intelecto para medir la variedad. El intelecto no es el Sí mismo ni aparte del Sí mismo. Sólo el Sí mismo es eterno. El intelecto es sólo un fenómeno. Las gentes hablan del desarrollo de la variedad como si fuera el desarrollo del intelecto. El intelecto estaba desde siempre ahí. Dhata yatha parvam akalpayat (El Creador creó tal como antes). Considere su propio estado, día a día. No hay ningún intelecto en el sueño profundo. Pero ahora está aquí. No hay ningún intelecto en un niño. Se desarrolla con la edad. ¿Cómo podría haber mani-festación del intelecto sin su semilla en el estado de sueño profundo y en el niño? ¿Por qué recurrir a la historia para enseñar este hecho evidente? El nivel de la verdad de la historia es sólo el nivel de la verdad del individuo.
111. Un caballero telegu preguntó sobre el Karma Yoga. Sri Bhagaván dijo que el hombre debe actuar como un actor en el escenario. En todas las acciones hay el sat como el principio subyacente. «Recuérdelo y actúe». Preguntó sobre la pureza de la mente —chitta suddhi. Sri Bhagaván dijo que chitta suddhi consiste en dedicarse a un pensa-miento solo, con exclusión de todos los demás. A eso se lo llama de otro modo fijación de la mente. La práctica de la meditación purifica la mente.
23 de diciembre de 1935
112. El Barón Von Veltheim-Ostran, un Barón germanoriental, preguntó:
—Debe haber armonía entre conocimiento del Sí mismo y conocimiento del mundo. Deben desarrollarse juntos. ¿Es correcto? ¿Está de acuerdo el Maharshi?
M.: Sí.
D.: Más allá del intelecto y antes de que amanezca la sabiduría habrá imágenes del mundo que pasen ante la consciencia de uno. ¿Es así?
Sri Bhagaván señaló el pasaje paralelo del Dakshinamurti stotram para significar que las imágenes son como reflejos en un espejo; y también el de la Upanishad —como en el espejo, así en el mundo de los manes; como en el agua, así en el mundo de los Gandharvas; como sombra y luz solar en el Brahma Loka.
D.: ¿Hay despertar espiritual desde 1930 en todo el mundo? ¿Está de acuerdo el Maharshi?
El Maharshi dijo: —El desarrollo es acorde a su visión.
El Barón preguntó nuevamente si el Maharshi le induciría a un trance espiritual y le daría un mensaje —que fuera no pronunciado pero comprensible.
No se dio ninguna respuesta.
25 de diciembre de 1935
113. El señor M. Frydman: —Incluso sin ningún deseo inicial hay algunas experien-cias extrañas para nosotros. ¿De dónde surgen?
M.: El deseo puede no estar ahí ahora. Basta con que haya estado ahí antes. Aunque usted lo haya olvidado ahora, está dando fruto a su debido tiempo. Así es como se dice que al jnani aún le queda el prarabdha. Por supuesto, eso es sólo según el punto de vista de los demás.
114. D.: Se dice que el jiva está atado por el karma. ¿Es así?
M.: Que el karma goce sus frutos. Mientras usted sea el hacedor, usted será el dis-frutador.
D.: ¿Cómo liberarse del karma?
M.: Vea de quién es el karma. Encontrará que usted no es el hacedor. Entonces será libre. Esto requiere la Gracia de Dios, por la cual usted debe suplicar-Le, adorar-Le y meditar en Él.
El karma que tiene lugar sin esfuerzo, es decir, la acción involuntaria, no ata.
Incluso un jnani está actuando como se ve por sus movimientos corporales. No puede haber ningún karma sin esfuerzo o sin intenciones (sankalpas). Por consiguiente, hay sankalpas para todos. Son de dos tipos:
(1) uno, el que ata (bandha-hetu); y el otro (2), el que no ata (mukti-hetu). El primero debe ser abandonado, y el segundo debe ser cultivado. No hay ningún fruto sin un karma previo; no hay ningún karma sin un sankalpa previo. Incluso mukti debe ser el resultado del esfuerzo mientras persiste la sensación de ser el hacedor.
115. Un cingalés: —¿Cuál es el primer paso para la Realización del Sí mismo? Tenga a bien ayudarme hacia eso. Leer libros no tiene ninguna utilidad.
Otro: —La petición de este hombre es la de todos nosotros.
M.: Exactamente. Si el Sí mismo se encontrara en los libros, ya habría sido realizado. ¿Qué extrañeza puede ser más grande que el hecho de que busquemos al Sí mismo en los libros? ¿Puede ser encontrado ahí?
Por supuesto, los libros han dado a los lectores el sentido de hacer esta pregunta y de buscar al Sí mismo.
D.: Los libros son completamente inútiles. Pueden ser quemados todos. Sólo es útil la palabra hablada. Sólo la Gracia es útil.
Otros hablaron según sus propias luces, hasta que, finalmente, volvieron a la pregunta original, pero Sri Bhagaván permaneció silente.
116. El señor Rangachari, un pandit telegu del Colegio de Voorhes, en Vellore, pre-guntó sobre el nishkama karma. No hubo ninguna respuesta. Después de un rato, Sri Bhagaván subió la colina y le siguieron unos pocos, incluido el pandit. En el camino había una vara espinosa que Sri Bhagaván recogió; se sentó y empezó a trabajar pausa-damente en ella. Le cortó las espinas, alisó los nudos y pulió toda la vara con una hoja áspera. Toda esta operación duró unas seis horas. Todo el mundo quedó maravillado ante la delicada apariencia de aquella vara confeccionada con un material espinoso. Un pastorcillo hizo su aparición en el camino cuando el grupo se retiraba. Había perdido su vara y no sabía qué hacer. Inmediatamente, Sri Bhagaván puso la vara nueva en la mano del pastorcillo y se la entregó.
El pandit dijo que ésta era la respuesta evidente a su pregunta.
117. Al mismo tiempo había cuatro perros en el Asramam. Sri Bhagaván dijo que los perros no querrían aceptar ningún alimento que no hubiera sido compartido por Él mis-mo. El pandit quiso comprobarlo. Esparció un poco de alimento ante los perros, pero éstos no lo tocaron; entonces, Sri Bhagaván, después de un rato, puso un pequeño boca-do de aquel alimento en Su boca. Inmediatamente, los perros se abalanzaron y devoraron el alimento.
118. Más tarde, un hombre trajo dos pavos reales que tenían los ojos tapados. Cuan-do los soltó en presencia del Maharshi, los pavos escaparon volando hasta cierta distan-cia. Los traían de vuelta pero se volaban. Sri Bhagaván dijo entonces: —No es de nin-guna utilidad tratar de mantenerlos aquí. No están maduros en sus mentes como estos perros.
Por mucho que trataron de retener a los pavos reales, éstos no se quedaron allí ni si-quiera un minuto.
119. He aquí las conversaciones del Maestro con dos musulmanes en una ocasión anterior:
D.: ¿Tiene Dios una forma?
M.: ¿Quién dice eso?
D.: Bien, si Dios no tiene ninguna forma, ¿es conveniente adorar a los ídolos?
M.: Deje a Dios en paz porque Él es desconocido. ¿Qué hay sobre usted? ¿Tiene us-ted una forma?
D.: Sí. Yo soy esto; Fulano de Tal.
M.: Así pues, usted es un hombre con miembros, de tres codos y medios de alto, con barba, etc. ¿Es así?
D.: Ciertamente.
M.: Entonces, ¿se encuentra a usted mismo así en el sueño profundo?
D.: Al despertar percibo que estuve dormido profundamente. Así pues, por inferen-cia, yo permanecí así en el sueño profundo también.
M.: Si usted es el cuerpo, ¿por qué entierran al cadáver después de la muerte? El cuerpo debe negarse a ser enterrado.
D.: No, yo soy el jiva sutil dentro del cuerpo grosero.
M.: Así pues, usted ve que usted es realmente sin forma; pero actualmente se está identificando con el cuerpo. Mientras usted es con forma, ¿por qué no ha de adorar al Dios sin forma como si fuera con forma?
El interlocutor estaba desconcertado y perplejo.
1 de enero de 1936
120. Una multitud se había congregado aquí durante la Navidad.
D.: ¿Cómo obtener la Consciencia de la Unidad?
M.: Siendo la Consciencia de la Unidad, ¿cómo obtenerla? Su pregunta es su propia respuesta.
D.: ¿Qué es el Atman (el Sí mismo), el anatman (el no-sí mismo) y el Paramatman (el Supremo Sí mismo)?
M.: El Atman es el jivatman, el Sí mismo individual, y el resto es sencillo. El Sí mismo está siempre presente (nityasiddha). Todos quieren conocer al Sí mismo. ¿Qué tipo de ayuda requiere uno para conocerse a sí mismo? La gentes quieren ver al Sí mismo como algo nuevo. Pero es eterno y permanece el mismo siempre. Las gentes desean verlo como una luz deslumbrante, etc. ¿Cómo puede ser eso así? No es ni luz ni oscuridad (na tejo, na tarnah). Es sólo como es. No puede ser definido. La mejor definición es: «Yo soy el que YO SOY». La Sruti habla del Sí mismo como del tamaño del dedo pulgar, como la punta del pelo, como una chispa eléctrica, vasto, más sutil que lo más sutil, etc. De hecho, no tiene ningún fundamento. Es sólo Ser, pero diferente de lo real y lo irreal; es Conocimiento, pero diferente del conocimiento y la ignorancia. ¿Cómo puede ser definido? Es simplemente Ser.
Asimismo, Sri Bhagaván dijo que entre todos los textos del Thayumanavar prefería una estrofa que dice: «Al desaparecer el ego, otro “yo—yo” se manifiesta espontánea-mente en plena gloria», etc. Además, citó al Skandar Anubhuti: «Ni real, ni irreal; ni oscuridad ni luz, ello es».
Un hombre dijo que un siddha de Kumbakonam afirmaba vencer los defectos del sistema de Sri Sankara que sólo se ocupa del transcendentalismo y no de la vida cotidia-na. Uno debe ser capaz de ejercer los poderes sobrehumanos en la vida ordinaria, es decir, uno debe ser un siddha a fin de ser perfecto.
Sri Bhagaván señaló una estrofa del Thayumanavar que condena todos los siddhis. Además, dijo que el Thayumanavar menciona mouna (el silencio) en numerosos lugares pero lo define en un solo verso. Se dice que mouna es ese estado que se manifiesta es-pontáneamente después de la aniquilación del ego. Ese estado es más allá de la luz y la oscuridad, pero no obstante se llama luz puesto que no se puede encontrar ninguna otra palabra adecuada para él.
3 de enero de 1936
121. El doctor Mohammed Hafiz Syed, un profesor musulmán de persa y urdu en la Universidad de Allahabad, preguntó: —¿Cuál es el propósito de esta manifestación ex-terna?
M.: Esta manifestación ha inducido su pregunta.
D.: Es cierto. Estoy cubierto por maya. ¿Cómo ser libre de ella?
M.: ¿Quién está cubierto por maya? ¿Quién quiere ser libre?
D.: Maestro, cuando pregunta: «¿Quién?», sé que es mi yo ignorante, compuesto por los sentidos, la mente y el cuerpo. He intentado esta indagación del «¿Quién?» después de leer el libro de Paul Brunton. En tres o cuatro ocasiones sentí gozo, y ese gozo duró algún tiempo y desapareció. ¿Cómo establecerse en «yo»? Tenga a bien darme la clave y ayudarme.
M.: Lo que aparece como nuevo debe desaparecer también a su debido tiempo.
D.: Por favor, dígame cuál es el método de obtener la Verdad eterna.
M.: Usted es Eso. ¿Puede usted permanecer alguna vez aparte del Sí mismo? Ser us-ted mismo no requiere ningún esfuerzo, puesto que usted es siempre Eso.
122. Otro interlocutor impaciente elaboró largas premisas y acabó preguntando por qué algunos niños mueren prematuramente. Requirió la respuesta, no para satisfacer a los adultos que son espectadores, sino a los bebes que son las víctimas.
M.: ¡Que pregunten las víctimas! ¿Por qué pregunta usted y desea la respuesta desde el punto de vista del niño?
123. El profesor musulmán preguntó: —Cuando estoy aquí mi mente es sátvica; tan pronto como doy la espalda a esto, mi mente ansía muchos objetos!
M.: ¿Son los objetos diferentes de usted? No puede haber ningún objeto sin el suje-to.
D.: ¿Y cómo lo conoceré?
M.: Siendo Eso, ¿qué quiere usted conocer? ¿Hay dos sí mismos para que uno co-nozca al otro?
D.: Nuevamente, lo repito, señor, ¿cómo conocer la verdad de todo esto y cómo ex-perimentarlo?
M.: No hay ninguna obtención de algo nuevo. Todo lo que se requiere es librar al Sí mismo de la ignorancia. Esta ignorancia es la identificación del Sí mismo con el no-sí mismo.
D.: Sí. Todavía no comprendo. Debo tener su ayuda. Todo el mundo aquí está espe-rando su Gracia. Usted mismo debe haber buscado originalmente la ayuda de un Gurú o de Dios. Extienda esa Gracia a otros ahora y sálveme.
Antes de venir aquí, deseaba muchísimo verlo. Pero de alguna manera no podía en-contrar la oportunidad de hacerlo. En Bangalore me decidí a volver a mi casa. Me en-contré al señor Frydman y a otros que me enviaron aquí. Usted me ha arrastrado aquí. Mi caso es como el de Paul Brunton en Bombay, cuando fue arrastrado aquí habiendo cancelado su pasaje a casa.
A mi llegada, vacilé al principio. Me preguntaba si se me permitiría acercarme a usted y conversar con usted. Mis dudas pronto se aquietaron. Encuentro que aquí todos son iguales. Usted ha establecido una igualdad entre todos. Cené con usted y los demás. Si yo dijera esto a mi gente, en Uttar Pradesh, no lo creerían. Los brahmines no quieren beber agua conmigo ni masticar pan conmigo. Pero aquí usted me ha tomado a mí y a otros como yo en su rebaño. Aunque Gandhi se esfuerza duramente, no puede producir este estado de cosas en el país. Estoy muy feliz en su presencia.
Le considero a usted como Dios. Considero que Sri Krishna es el verdadero Dios porque Él ha dicho: «Quienquiera que adora, ese adorador sólo me adora a mí y yo le salvo». Mientras que todos los demás han dicho: «La salvación es sólo a través de mí (entendiéndose solo a sí mismo)». Sólo Krishna es de una mentalidad tan abierta y ha hablado como Dios. Usted observa el mismo tipo de igualdad.
4 de enero de 1936
124. El doctor Syed preguntó nuevamente: —Alguien deseoso de progresar espiri-tualmente ¿debe emprender la acción o la renuncia (pravritti-marga o nivritti-marga)?
M.: ¿Sale usted del Sí mismo? ¿Qué quiere decir por renuncia?
Un ingeniero norteamericano preguntó sobre sat-sanga (la asociación con los sabios).
M.: Sat está dentro de nosotros.
D.: Usted ha dicho, en el libro ¿Quién soy yo?, que el Corazón es la sede de la men-te. ¿Es eso así?
M.: La mente es Atman.
D.: ¿Es el Atman mismo, o es su proyección?
M.: Lo mismo.
D.: Los occidentales consideran a la mente como el principio más alto, mientras que los orientales piensan lo contrario —¿Por qué?
M.: Donde acaba la psicología, empieza la filosofía. Ésta es la experiencia: la mente nace; nosotros la vemos; nosotros existimos incluso sin la mente. Hay la experiencia de cada uno para probarlo.
D.: En el sueño profundo yo no parezco existir.
M.: Usted dice eso cuando despierta. Es la mente la que habla ahora. Usted existe en el sueño profundo más allá de la mente.
D.: La filosofía occidental admite al Sí mismo Superior influenciando a la mente.
125. El ingeniero norteamericano preguntó: —¿Tiene algún efecto la distancia sobre la Gracia?
M.: El tiempo y el espacio están dentro de nosotros. Usted está siempre en su Sí mismo. ¿Cómo le afectan el tiempo y el espacio?
D.: En la radio, aquellos que están más cerca la oyen más pronto. Usted es hindú, nosotros somos norteamericanos. ¿Constituye esto alguna diferencia?
M.: No.
D.: Hasta los pensamientos son leídos por otros.
M.: Eso muestra que todos somos uno.
5 de enero de 1936
126. Había algunas señoras y caballeros franceses y norteamericanos visitando el Asramam. Hicieron varias preguntas a Sri Bhagaván. Entre ellas, una era: ¿Cuál es el mensaje de Oriente para Occidente?
M.: Todos van a la misma meta.
A otra pregunta Sri Baghaván dijo: ¿Cómo dice usted «yo soy»? ¿Toma usted una lámpara para encontrarse? ¿O vino a saberlo leyendo libros? ¿Cómo?
El interlocutor dijo: —Por experiencia.
M.: Sí. Experiencia es la palabra. El conocimiento implica sujeto y objeto. Pero la experiencia no tiene fin, es eterna.
6 de enero de 1936
127. Visitó el lugar, por primera vez, un caballero de edad, que colaboró con el Swami B. V. Narasimha y que es autor de una obra Visishtadvaita. Preguntó sobre los renacimientos, y si es posible que el linga sarira (el cuerpo sutil) se disuelva y renazca a los dos años después de la muerte.
M.: Sí. Ciertamente. Uno no sólo puede renacer, sino que uno puede tener veinte, cuarenta o incluso setenta años de edad en el nuevo cuerpo aunque sólo sean dos años después de morir. (Sri Bhagaván citó la historia de Lila sacada del Yoga Vasishta).
Sreyo hi jnanam abhyasat jnanat dhyanam, dhyanat karmaphala tyagah.
Aquí jnana significa conocimiento sin práctica; abhyasa significa práctica sin cono-cimiento; y dhyana significa práctica con conocimiento.
El conocimiento sin práctica que lo acompañe es superior a la práctica sin conoci-miento. La práctica con conocimiento es superior al conocimiento sin práctica que lo acompañe. Karmaphala tyagah Nishkama karma como el de un jnani —la acción sin deseo— es superior al conocimiento con práctica.
D.: ¿Cuál es la diferencia entre yoga y entrega?
M.: La entrega es Bhakti Yoga. Llegar a la fuente del pensamiento «yo» es la des-trucción del ego, es la obtención de la meta, es prapatti (entrega), jnana, etc.
128. Lakshman Brahmachari, de la Misión de Sri Ramakrishna preguntó: —Puesto que la indagación de «¿Quién soy yo?» o del pensamiento «yo» es ella misma un pen-samiento, ¿cómo puede ser destruido en el proceso?
M.: Cuando las esposas de los rishis preguntaron a Sita en el bosque quién era su marido entre los rishis (estando Rama mismo presente allí como un rishi), ella negó a cada uno de los que le señalaron, y se limitó a bajar su cabeza cuando le señalaron a Rama. Su silencio fue elocuente.
Similarmente, los Vedas también son elocuentes en «neti, neti» (ni esto, ni esto), y luego permanecen silentes. Su silencio es el Estado Real. Ésta es la significación de la exposición por el silencio. Cuando se alcanza la fuente del pensamiento «yo», éste se desvanece y lo que queda es el Sí mismo.
D.: Los Yoga Sutras de Patanjali hablan de la identificación.
M.: La identificación con el Supremo es sólo el otro nombre para la destrucción del ego.
129. El señor Subba Rao preguntó: —¿Qué es mukhya prana (el prana principal)?
M.: Es eso de donde surgen el ego y el prana. A veces se lo llama Kundalini. La consciencia no nace en ningún tiempo, permanece eterna. Pero el ego nace; así también los otros pensamientos. Brillan asociados con la consciencia absoluta; no de otro modo.
D.: ¿Qué es moksha (la liberación)?
M.: Moksha es saber que usted no ha nacido. «Estad en quietud, y sabed que yo soy Dios».
Estar en quietud es no pensar. Sabed, y no pensad, es la palabra.
D.: Se dice que hay seis órganos de diferentes colores en el pecho, y se dice que el corazón tiene dos dedos de ancho y que está a la derecha de la línea media. Pero el Co-razón es también sin forma. ¿Debemos imaginar entonces que tiene una forma y meditar en ella?
M.: No. Sólo es necesaria la indagación «¿Quién soy yo?». Lo que queda, más allá del sueño profundo y la vigilia es lo mismo. Pero en la vigilia hay infelicidad y el es-fuerzo para eliminarla. Cuando se le pide que despierte del sueño profundo, usted dice: «yo». Ahora se le dice que se aferre a este «yo». Si se hace esto, el Ser eterno se revelará a Sí mismo. La indagación de «yo» es la cuestión, no la meditación en el centro del corazón. No hay nada como dentro o fuera. Ambos significan la misma cosa o nada.
Por supuesto, hay también la práctica de la meditación en el centro del corazón. Es sólo una práctica, no una investigación. Sólo el que medita en el corazón puede perma-necer consciente cuando la mente cesa de estar activa y permanece en quietud; mientras que aquellos que meditan en otros centros no pueden ser tan conscientes, sino inferir que la mente estuvo en quietud sólo después de haber devenido activa de nuevo.
130. Un hombre educado preguntó: —¿Hay un Ser Absoluto? ¿Cuál es su relación con la existencia relativa?
M.: ¿Son diferentes uno de la otra? Todas las preguntas surgen sólo en la mente. La mente surge con la vigilia y se sumerge en el sueño profundo. Mientras haya mente, habrá esas preguntas y dudas.
D.: Debe haber etapa tras etapa de progreso para ganar lo Absoluto. ¿Hay grados de Realidad?
M.: No hay grados de Realidad. Hay grados de experiencia para el jiva, pero no hay grados de Realidad. Si se puede obtener algo nuevo, también puede ser perdido, mien-tras que lo Absoluto es central —aquí y ahora.
D.: Si eso es así, ¿cómo permanezco ignorante de Ello (avarana)?
M.: ¿Para quién es esta ignorancia (este velo)? ¿Lo Absoluto le dice a usted que Ello está velado? Es el jiva el que dice que algo vela a lo Absoluto. Encuentre para quién es esta ignorancia.
D.: ¿Por qué hay imperfección en la Perfección? Es decir, ¿cómo lo Absoluto devie-ne relativo?
M.: ¿Para quién es esta relatividad? ¿Para quién es esta imperfección? Lo Absoluto no es imperfecto y no puede preguntar. Lo insenciente no puede hacer la pregunta. Entre los dos ha surgido algo que hace estas preguntas y que siente esta duda. ¿Quién es? ¿Es el que ha surgido ahora? ¿O es el que es eterno?
Siendo perfecto, ¿por qué se siente usted mismo imperfecto? Tal es la enseñanza de todas las religiones. Cualesquiera que puedan ser las experiencias, el experimentador es uno y el mismo.
«Yo» es purna —perfección. En el sueño profundo no hay ninguna diversidad. Esto indica perfección.
D.: Siendo perfecto, ¿por qué no lo siento?
M.: Tampoco se siente la imperfección en el sueño profundo. Siendo perfecto el «yo» en el sueño profundo, ¿por qué el «yo» de la vigilia se siente imperfecto? Porque el que se siente imperfecto es un brote falso, una diferenciación de lo Infinito —es una segregación de Dios.
D.: Yo soy el mismo en los tres estados. ¿Este ego me sumerge o yo me enredo a mí mismo en él?
M.: ¿Ha surgido algo sin usted?
D.: Yo soy siempre el mismo.
M.: Debido a que usted lo ve, esto parece haber surgido. ¿Siente usted esta dificul-tad en el sueño profundo? ¿Qué es nuevo ahora?
D.: Los sentidos y la mente.
M.: ¿Quién dice esto? ¿El que duerme profundamente? Si esto es así, entonces él debería haber hecho la pregunta en el sueño profundo también. Se ha perdido el poder del que duerme profundamente, y algún brote falso se ha diferenciado.
¿Puede aparecer algo nuevo sin eso que es eterno y perfecto? Este tipo de disputa es ella misma eterna. No se involucre en ella. Vuélvase hacia adentro y ponga fin a todo esto. No hay ninguna finalidad en las disputas.
D.: Muéstreme la Gracia que pone fin a todo este problema. No he venido aquí para argumentar. Yo sólo quiero aprender.
M.: Aprenda primero que usted es. Esto no requiere ningún sastra, ninguna erudi-ción. Esto es simple experiencia. El estado de ser es ahora y aquí siempre. Usted ha per-dido el poder de usted mismo y está pidiendo a otros que le guíen. El propósito de la filosofía es volverle a usted hacia adentro. «Si usted conoce a su Sí mismo, ningún mal puede venirle. Puesto que me ha preguntado, yo le he enseñado».
El ego sólo surge apoderándose de usted (el Sí mismo). Apodérese de usted mismo y el ego se desvanecerá. Hasta entonces el sabio seguirá diciendo: «Helo ahí» —Y el ig-norante seguirá preguntando: «¿Dónde?»
D.: El quid de la cuestión radica en «Conócete a Ti Mismo».
M.: Sí. Así es exactamente.
131. Hay dos escuelas en el Advaita: (1) Dmishti srishti (la creación simultánea); y (2) Srishti drishti (la creación gradual).
Hay el Advaita Tántrico que admite tres principios fundamentales: javat, jiva e Isva-ra: el mundo, el alma y Dios. Estos tres son también reales. Pero la realidad no termina con ellos. Se extiende más allá. Eso es el Advaita Tántrico. La Realidad es sin límites. Los tres principios fundamentales no existen aparte de la Realidad Absoluta. Todos co-inciden en que la Realidad es omnipenetrante; así pues, Isvara penetra al jiva; por con-siguiente, el jiva tiene un ser eterno. Su conocimiento no es limitado. El conocimiento limitado es sólo imaginado por él. En verdad, el suyo es conocimiento infinito. Su límite es el Silencio. Esta verdad fue revelada por Dakshinamurti. Para aquellos que todavía perciben estos tres principios fundamentales, se dice que son realidades. Son concomi-tantes con el ego.
Es cierto, a las imágenes de los dioses se las describe con gran detalle. Esa descrip-ción señala sólo a la Realidad final. De lo contrario, ¿por qué se da también el significa-do especial de cada detalle? Piénselo. La imagen es sólo un símbolo. Sólo eso que es más allá del nombre y la forma es la Realidad. El Saiva Siddhanta y el Vedanta tienen la meta común de la misma Verdad. De lo contrario, ¿cómo podría Sri Sankaracharya, el máximo expositor del Advaita, cantar las alabanzas de los dioses? Evidentemente, lo hizo así sabiendo lo que hacía.
El interlocutor explicó sinceramente que se había perturbado su fe en el Saiva Sidd-hanta, en el Vedanta, etc., después de leer textos bahaicos. Dijo: —Por favor, ¡sálveme!
M.: Conozca al Sí mismo que es aquí y ahora; usted se mantendrá firme y no vaci-lará.
D.: Los bahaístas leen las mentes de los demás.
M.: Sí. Eso es posible. Sus pensamientos fueron leídos por otro. Debe haber uno que conozca su mente. Esa es la Verdad siempre presente que ha de ser realizada. La Verdad no vacila.
D.: Muéstreme la Gracia.
M.: La Gracia siempre es, y no se da. ¿Por qué considera los pros y los contras de que Bahaullah u otros sean encarnaciones o no? Conózcase a Usted Mismo. Considere todo como la Verdad. Considérele a él también como la Verdad. ¿Puede existir él aparte de la Verdad? Las creencias de usted pueden cambiar, pero la Verdad no.
D.: Muéstreme la verdad del Siddhanta, etc.
M.: Siga sus instrucciones y, entonces, si usted tiene dudas, puede preguntar. Sólo la adherencia a esas instrucciones le llevará a mouna. Las diferencias se perciben sólo en los objetos externos. Si usted sigue sus instrucciones todas las diferencias se perderán. Nadie sino el hijo de un rey puede ser llamado príncipe; así también, sólo Eso que es perfecto es llamado Perfección.
Uno no debe contentarse con el mero discipulado, la iniciación, la ceremonia de en-trega, etc.; éstos son fenómenos externos. No olvide nunca la Verdad que subyace en todos los fenómenos.
D.: ¿Cuál es la significación del Silencio de Dakshinamurti?
M.: Son muchas las explicaciones que dan los eruditos y los sabios. Tome cualquiera que le plazca.
14 de enero de 1936
132. Se hizo una pregunta sobre el Corazón.
Sri Bhagaván dijo que uno debe buscar al Sí mismo y realizarlo. El Corazón repre-sentará su papel automáticamente. La sede de la realización es el Corazón. No puede decirse que esté dentro ni fuera.
D.: ¿Sintió Bhagaván al Corazón como el punto de la Realización en su primera o temprana experiencia?
M.: Comencé a usar esa palabra después de leer literatura sobre el tema. La relacioné con mi experiencia.
15 de enero de 1936
133. Tres señoras europeas, de la Conferencia Teosófica, vinieron aquí y preguntaron: —¿Todo el esquema, todo el Plan, es realmente bueno? ¿O tiene la naturaleza de un error, de una equivocación con la que tenemos que hacer lo mejor que podamos?
M.: El Plan es ciertamente bueno. El error está de nuestra parte. Cuando lo corregi-mos en nosotros mismos, todo el esquema deviene bueno.
D.: ¿Tiene usted alguna fórmula para enseñarnos a producirlo a través de una reme-moración de lo que hacemos durante el sueño profundo?
M.: No se necesita ninguna formula. Todo el mundo tiene la experiencia de que durmió felizmente y de que entonces no sabía nada. No se experimentó nada más.
D.: Esa respuesta no me satisface. Nosotros vagamos en el plano astral en nuestro sueño profundo, pero no lo recordamos.
M.: El plano astral se relaciona con los sueños, no con el sueño profundo.
D.: ¿Cuál considera usted que es la causa del sufrimiento en el mundo? ¿Y cómo podremos ayudar a cambiarlo: a) como individuos, o b) colectivamente?
M.: Realice el Sí mismo Real. Eso es todo lo que se necesita.
D.: ¿Podemos apresurar nuestra iluminación para un servicio mayor? ¿Y cómo?
M.: Puesto que nosotros no somos capaces de ayudarnos a nosotros mismos, de igual modo tenemos que entregarnos completamente a lo Supremo. Entonces Él cuidará de nosotros y también del mundo.
D.: ¿Qué considera usted la meta?
M.: La Realización del Sí mismo.
D.: ¿Hay alguna manera para encontrar al Gurú asignado para cada uno?
M.: La meditación intensa lo lleva cabo.
134. El Dr. G. H. Mees, un joven holandés, estuvo aquí unos días. Le preguntó a Sri Bhagaván: —Tengo una impresión de que en el sueño profundo tengo algo afín al sa-madhi. ¿Es así?
M.: Es el «yo» de la vigilia el que hace las preguntas —no el «yo» del sueño pro-fundo. Si usted alcanza el estado de sueño profundo despierto, que es lo mismo que el samadhi, mientras está todavía despierto, las dudas no surgirán.
El samadhi es el estado natural de uno. Es la corriente subterránea en los tres esta-dos. Esto —es decir, «yo»— no está en esos estados, pero estos estados están en Eso. Si obtenemos el samadhi en nuestro estado de vigilia, eso persistirá también en el sueño profundo. La distinción entre consciencia e inconsciencia pertenece al reino de la mente, que es trascendido por el estado del Sí mismo Real.
D.: ¿Es correcto o no el criterio budista de que no hay ninguna entidad continua que responda a las ideas del alma individual? Es esto coherente con la noción hindú sobre un ego que se reencarna? ¿Es el alma una entidad continua que se reencarna una y otra vez, según la doctrina hindú, o es un mero conjunto de tendencias mentales —samskaras?
M.: El Sí mismo Real es continuo e inafectado. El ego que se reencarna pertenece al plano más bajo, a saber, al pensamiento. Es trascendido por la Realización del Sí mismo.
Las reencarnaciones se deben a un brote falso. Por consiguiente, es negada por los budistas. El estado actual se debe a una mezcla de chit (senciente) con jada (insencien-te).
135. Lakshman Brahmachari, de la Misión de Sri Ramakrishna, preguntó: —¿Puede uno imaginarse a uno mismo como presenciador de los pensamientos?
M.: Ése no es el estado natural. Es sólo una idea (bhavana) —una ayuda para aquie-tar a la mente. El Sí mismo es siempre el presenciador, ya sea que se lo imagine así o no. No hay ninguna necesidad de imaginarlo así, excepto para ese propósito. Pero es mejor permanecer como el propio Sí mismo.
136. El Secretario de Finanzas de Mysore preguntó: —¿Es también útil para los in-dios el libro El Sendero Secreto, de Paul Brunton?
M.: Sí —para todos.
D.: El cuerpo, los sentidos, etc., no son «yo». Esto es común entre nosotros. ¿Pero cómo hay que practicarlo?
M.: Por el triple método que se menciona en el libro.
D.: ¿Es necesario para la indagación el control del soplo?
M.: No necesariamente.
D.: «Hay una nada que sobreviene», se dice en este libro.
M.: Sí. No se detenga ahí. Vea a quién aparece la nada.
D.: Para los devotos no hay ninguna nada, se dice.
M.: Incluso ahí, hay el estado latente, laya; la mente despierta después de algún tiempo.
D.: ¿Cuál es la experiencia de samadhi?
M.: Es como es. A quienes la presencian les puede parecer un desmayo. Incluso al practicante puede parecerle eso en sus primeras experiencias. Después de unas cuantas experiencias repetidas, todo estará bien.
D.: ¿Se calman los nadis, o son excitados por tales experiencias?
M.: Al principio son excitados. Por la experiencia continua, eso deviene común y el hombre ya no se excita.
D.: Proceder sobre líneas seguras no debe ser ningún desagrado. La excitación es in-congruente para aplacar el ser y trabajar.
M.: La mente que divaga está en el camino equivocado; sólo una mente devocional está en el camino correcto.
19 de enero de 1936
137. El señor Ellappa Chettiar, miembro del Consejo Legislativo de Salem, preguntó: —¿Es suficiente introvertir la mente o debemos meditar sobre «yo soy el Brahman»?
M.: Introvertir la mente es la cosa principal. Los budistas consideran que el flujo del pensamiento «yo» es la Liberación; mientras que nosotros decimos que ese flujo procede de su substratum subyacente —lo único— la Realidad.
¿Por qué debe uno meditar «yo soy el Brahman»? Sólo la aniquilación de «yo» es la Liberación. Pero ésta sólo puede obtenerse manteniendo el «yo—yo» siempre en vista. De ahí la necesidad de la investigación del pensamiento «yo». Si al «yo» no se le deja marchar, ninguna nada puede resultar para el buscador. Además, la meditación acabará en sueño.
Siempre hay un sólo «yo», pero lo que surge de vez en cuando es el falso pensa-miento «yo»; mientras que el «yo» intuitivo permanece siempre autobrillante, es decir, incluso antes de devenir manifiesto.
El nacimiento del cuerpo grosero no equivale al nacimiento propio de uno; por otra parte, el nacimiento del ego es el propio nacimiento de uno.
Para la liberación, no queda nada nuevo que se haya de obtener. Es el estado original y continúa sin cambio siempre.
138. D.: ¿Qué es la realidad?
M.: La Realidad debe ser siempre real. No es con nombres ni formas. Eso que sub-yace a éstos es la Realidad. Ella subyace a las limitaciones, pero ella misma es ilimitada. No está atada. Ella subyace a las irrealidades, pero ella misma es real. La Realidad es lo que es. Es como es. Trasciende el habla, es más allá de las expresiones; por ejemplo, existencia, no existencia, etc.
139. Más tarde, el mismo caballero, después de citar un verso del Kaivalya, preguntó: —¿Puede perderse el jnana después de haber sido obtenido una vez?
M.: El jnana, una vez revelado, lleva tiempo para estabilizarse. El Sí mismo está ciertamente dentro de la experiencia directa de cada uno, pero no como uno imagina que es. Es sólo como es. Esta Experiencia es samadhi. Así como el fuego permanece sin quemar debido a encantaciones u otros artificios, pero de otro modo sí quema, así tam-bién el Sí mismo que permanece velado por los vasanas y se revela cuando no hay va-sanas.
Debido a la fluctuación de los vasanas, el jnana requiere tiempo para estabilizarse. Un jnana inestable no es suficiente para detener los renacimientos. El jnana no puede permanecer inalterado junto a los vasanas. Es verdad que en la proximidad de un gran maestro, los vasanas cesarán de ser activos, la mente devendrá tranquila y resultará el samadhi, de modo similar al fuego que no quema debido a otros artificios. Así es como el discípulo obtiene el verdadero conocimiento y la experiencia correcta en la presencia del maestro. Para permanecer inalterado en eso, son necesarios más esfuerzos. El discí-pulo sabrá que eso es su Ser real y así será liberado en vida. El samadhi con los ojos cerrados es ciertamente bueno, pero uno debe ir más allá hasta que comprenda que la no acción y la acción no son hostiles entre sí. El miedo de perder el samadhi mientras se está activo es el signo de la ignorancia. El samadhi debe ser la vida natural de cada uno.
Hay un estado más allá de nuestro esfuerzo o de nuestra falta de esfuerzo. Hasta que se realiza, el esfuerzo es necesario. Después de saborear esa Felicidad, incluso una sola vez, uno tratará repetidamente de recuperarla. Una vez que se experimentó la Felicidad de la Paz, nadie querrá estar fuera de ella o dedicarse a otra cosa. Es tan difícil para un jnani entrar en los pensamientos como lo es para un ajnani estar libre del pensamiento.
El hombre común dice que no se conoce a sí mismo; piensa muchos pensamientos y no puede permanecer sin pensar.
Ningún tipo de actividad afecta a un jnani; su mente permanece siempre en la Paz eterna.
20 de enero de 1936
140. Señor Prakasa Rao, de Bezwada: —¿Deviene inoperativa la ilusión antes de que resulte la identidad con el Brahman (Brahmakaravritti)? ¿O persiste incluso después?
M.: La ilusión no persistirá después que los vasanas sean aniquilados. En el intervalo entre el conocimiento de la identidad y la aniquilación de los vasanas, habrá ilusión.
D.: ¿Cómo puede influenciar el mundo a un hombre después de la identidad con el Brahman?
M.: Primero hágalo y vea. Entonces usted puede hacer esta pregunta, si es necesario.
D.: ¿Podremos conocerlo de la misma manera que conocemos nuestra identidad?
M.: ¿Es usted diferente de la mente? ¿Cómo espera que le sea conocido?
D.: ¿Puede conocerse plenamente el alcance de Chitta (Chittavilasa)?
M.: ¡Oh! ¿Es ésta la identidad del Brahman?
Al desaparecer la ignorancia, lo que queda se revela por sí mismo. Eso es experiencia; no entra en la categoría del conocimiento.
23 de enero de 1936
141. El Sr. Paul Brunton preguntó a Sri Bhagaván si la Colina de aquí es hueca.
M.: Así lo dicen los puranas. Cuando se dice que el Corazón es una cavidad, la pe-netración en él se prueba como una expansión de la luz. Similarmente, la Colina es una Colina de luz. Las cuevas, etc., están cubiertas por la Luz.
D.: ¿Las cuevas están dentro?
M.: En visiones he visto cuevas, ciudades con calles, etc., y todo un mundo en eso.
D.: ¿Están también los Siddhas en eso?
M.: Se considera que todos los Siddhas están ahí.
D.: ¿Hay sólo Siddhas, u otros también?
M.: Lo mismo que este mundo.
D.: Se dice que los Siddhas están en el Himalaya.
M.: El Monte Kailas está en el Himalaya: es la morada de Siva. Mientras que esta Colina es Siva Mismo. Todos los elementos de Su morada deben estar también donde Él Mismo está.
D.: ¿Cree el Bhagaván que la Colina está hueca, etc.?
M.: Todo depende del punto de vista del individuo. Usted mismo ha visto ermitas, etc., sobre esta Colina en una visión. Las ha descrito en su libro.
D.: Sí. Fue en la superficie de la Colina. La visión estaba dentro de mí.
M.: Eso es exactamente así. Todo existe dentro del propio Sí mismo de uno. Para ver el mundo, debe haber un espectador. No podría haber mundo sin el Sí mismo. El Sí mismo es omnicomprehensivo. De hecho, el Sí mismo es todo. No hay nada aparte del Sí mismo.
D.: ¿Cuál es el misterio de esta colina?
M.: Así como usted ha dicho en El Egipto Secreto: «El misterio de la pirámide es el misterio del Sí mismo», así también el misterio de esta Colina es el misterio del Sí mis-mo.
Mayor Chadwick: —Yo no sé si el Sí mismo es diferente del ego.
M.: ¿Cómo estaba usted en su sueño profundo?
D.: No lo sé.
M.: ¿Quién no lo sabe? ¿No es el Sí mismo despierto? ¿Niega usted su existencia en su sueño profundo?
D.: Yo era y yo soy; pero no sé quién era en el sueño profundo.
M.: Exactamente. El hombre despierto dice que no sabía nada en el estado de sueño profundo. Ahora ve los objetos y sabe que él está aquí; mientras que en el sueño profun-do no había ningún objeto, ningún espectador, etc. El mismo que ahora está hablando estaba en el sueño profundo también. ¿Cuál es la diferencia entre estos dos estados? Ahora hay objetos y el juego de los sentidos que no estaban en el sueño profundo. Una nueva entidad, el ego, ha surgido entretanto; juega a través de los sentidos, ve los obje-tos, se confunde a sí mismo con el cuerpo y dice que el Sí mismo es el ego. En realidad, lo que estaba en el sueño profundo continúa existiendo ahora también. El Sí mismo es sin cambio. Es el ego el que ha sobrevenido. Eso que surge y se pone es el ego; lo que permanece sin cambio es el Sí mismo.
142. Sr. Prakasa Rao: —¿Cuál es la causa raíz de maya?
M.: ¿Qué es maya?
D.: Maya es conocimiento falso, ilusión.
M.: ¿Para quién es la ilusión? ¿Debe haber uno para ser engañado? La ilusión es ig-norancia. El Sí mismo ignorante ve los objetos según usted. Cuando los objetos mismos no están presentes, ¿cómo podrá existir maya? Maya es ya ma (maya es lo que no es). Lo que queda es el Sí mismo verdadero. Si usted dice que ve los objetos, o si dice que no conoce la Unidad Real, entonces hay dos sí mismos, uno el conocedor y el otro el objeto cognoscible. Nadie admitirá dos sí mismos en sí mismo. El hombre despertado dice que él mismo estaba en el sueño profundo, pero que no era consciente. No dice que el que dormía era diferente del hombre presente. Sólo hay un Sí mismo. Ese Sí mismo es siempre consciente. Es sin cambio. No hay nada sino el Sí mismo.
D.: ¿Qué es el cuerpo astral?
M.: ¿No tiene usted un cuerpo en sus sueños? ¿No es diferente del cuerpo que está acostado en la cama?
D.: ¿Sobrevivimos después de la muerte? ¿Sobrevive el cuerpo astral a la muerte física?
M.: Así como en los sueños usted despierta después de diferentes experiencias nue-vas, así también después de la muerte física se encuentra otro cuerpo nuevo, y así suce-sivamente.
D.: Dicen que el cuerpo astral vive cuarenta años después de la muerte.
M.: En el cuerpo presente usted dice que el cuerpo soñado es astral. ¿Dijo usted eso en el cuerpo soñado? Lo que es astral ahora parecía real entonces, y el cuerpo presente mismo es astral según ese punto de vista. ¿Cuál es la diferencia entre un cuerpo astral y otro? No hay ninguna diferencia entre los dos.
Sr. Paul Brunton: —Hay grados de realidad.
M.: Decir que el cuerpo soñado es irreal ahora, y decir que este cuerpo presente era irreal en sueños, no indica grados de realidad. En el sueño profundo no hay ninguna experiencia del cuerpo. Hay siempre sólo uno, y ése es el Sí mismo.
143. Sr. Paul Brunton: —¿Por qué las religiones hablan de Dioses, de cielo, de in-fierno, etc.?
M.: Sólo para hacer que las gentes comprendan que tienen el mismo valor que este mundo y que sólo el Sí mismo es real. Las religiones son según el punto de vista del buscador. Tome la Bhagavad Gita como ejemplo: cuando Arjuna dijo que no lucharía contra sus propios parientes, sus mayores, etc., para matarlos y ganar el reino, Sri Krishna dijo: «No es que éstos, tú o yo, no fuéramos antes, no seamos ahora o no seamos después de esto. Nada ha nacido, nada ha muerto, ni tampoco lo hará después», y así sucesivamente. Más tarde, cuando desarrolló el tema y declaró que Él había dado la misma instrucción al Sol, a través de él a Ikshvaku, etc., Arjuna planteó su duda: «¿Cómo podría ser? Tú naciste hace unos pocos años. Ellos vivieron hace siglos». En-tonces, Sri Krishna, comprendiendo el punto de vista de Arjuna, dijo: «Sí. Ha habido muchas encarnaciones de mí mismo y de ti mismo… Yo las conozco todas, pero tú no las conoces».
Esas afirmaciones parecen contradictorias; sin embargo, son correctas según el punto de vista del que formula la pregunta. Cristo también declaró que Él era antes de que Abraham fuera.
D.: ¿Cuál es el propósito de tales descripciones en las religiones?
M.: Únicamente establecer la Realidad del Sí mismo.
D.: Bhagaván habla siempre desde el punto de vista más alto.
Sri Bhagaván (con una sonrisa): —La gente no querría comprender la verdad simple y desnuda —la verdad de su experiencia cotidiana, siempre presente y eterna. Esa Ver-dad es la del Sí mismo. ¿Hay alguien que no sea consciente del Sí mismo? Las gentes ni siquiera querrían oírlo (el Sí mismo), mientras que están ansiosos por saber qué hay más allá —cielo, infierno, reencarnación. Debido a que las gentes aman el misterio, y no la verdad desnuda, las religiones les miman sólo para traerlas de vuelta al Sí mismo. Vaya a donde vaya, finalmente usted debe volver sólo al Sí mismo. Entonces, ¿por qué no morar en el Sí mismo aquí y ahora?
Los otros mundos requieren al Sí mismo como un espectador o especulador. La rea-lidad de esos mundos es solo del mismo grado que la del espectador o pensador. No pueden existir sin el espectador, etc. Por consiguiente, no son diferentes del Sí mismo. Incluso el hombre ignorante ve sólo al Sí mismo cuando ve los objetos. Pero está confuso e identifica al Sí mismo con el objeto, es decir, con el cuerpo y con los sentidos, y juega en el mundo. El sujeto y el objeto —ambos se sumergen en el Sí mismo. No hay ningún veedor ni objetos vistos. El veedor y lo visto son el Sí mismo. Tampoco hay muchos sí mismos. Todos son sólo un Sí mismo.
26 de enero de 1936
144. En respuesta a la señora Leena Sarabhai, una culta dama india de alto rango, Sri Bhagaván dijo: —El estado de ecuanimidad es el estado de felicidad. La declaración de los Vedas, «yo soy Esto o Eso», es sólo una ayuda para alcanzar la ecuanimidad de la mente.
D.: Así pues, es erróneo comenzar con una meta; ¿no es así?
M.: Si hay una meta que haya de alcanzarse, ésta no puede ser permanente. La meta debe estar ya aquí. Nosotros buscamos alcanzar la meta con el ego, pero la meta es antes que el ego. Lo que es en la meta es incluso anterior a nuestro nacimiento, es decir, al nacimiento del ego. Debido a que nosotros existimos, el ego parece existir también.
Si miramos al Sí mismo como el ego, entonces devenimos el ego, si lo miramos como la mente devenimos la mente, y si lo miramos como el cuerpo devenimos el cuerpo. Es el pensamiento el que constituye envolturas de muchas maneras. La sombra en el agua se encuentra que se mueve. ¿Puede detener alguien el movimiento de la sombra? Si cesara de moverse, entonces usted no notaría el agua sino solo la luz. Similarmente, para no notar el ego ni sus actividades, vea sólo la luz que está detrás. El ego es el pensamiento yo. El verdadero «yo» es el Sí mismo.
D.: Ese es un paso hacia la realización.
M.: La Realización ya está aquí. El estado libre de pensamientos es el único estado real. No hay ninguna acción tal como la Realización. ¿Hay alguien que no sienta al Sí mismo? ¿Hay alguien que niegue su propia existencia? Hablar de realización, implica dos sí mismos —uno, el que realiza; el otro, el que ha de ser realizado. Una vez que nosotros admitimos nuestra existencia, ¿cómo es que no conocemos a nuestro Sí mismo?
D.: Debido a los pensamientos —a la mente.
M.: Así es exactamente. Es la mente la que se interpone y vela nuestra felicidad. ¿Cómo sabemos que nosotros existimos? Si usted dice que se debe al mundo que nos rodea, entonces, ¿cómo sabe que usted existía en el sueño profundo?
D.: ¿Cómo deshacerse de la mente?
M.: ¿Es la mente la que quiere matarse a sí misma? La mente no puede matarse a sí misma. Así pues, su tarea es encontrar la naturaleza real de la mente. Entonces usted sabrá que no hay ninguna mente. Cuando se busca al Sí mismo, la mente no está en nin-guna parte. Morando en el Sí mismo, uno no necesita inquietarse por la mente.
D.: ¿Cómo deshacerse del miedo?
M.: ¿Qué es el miedo? Es sólo un pensamiento. Si hay algo aparte del Sí mismo, en-tonces hay razón para tener miedo. ¿Quién ve a lo segundo (a algo que sea externo)? Primero surge el ego y ve los objetos como externos. Si el ego no surge, sólo existe el Sí mismo y no hay ningún segundo (nada externo), pues algo externo para uno mismo im-plica al veedor interior. Al buscar al ego no habrá ninguna duda, ningún miedo —no sólo el miedo, todos los demás pensamientos centrado alrededor del ego desaparecerán junto con él.
D.: Este método parece más rápido que el habitual de cultivar cualidades declaradas necesarias para la salvación (sadhana chatushtaya).
M.: Sí. Todas las malas cualidades se centran alrededor del ego. Cuando el ego des-aparece, la Realización resulta por sí misma. En el Sí mismo no hay cualidades buenas ni cualidades malas. El Sí mismo está vacío de todas las cualidades. Las cualidades per-tenecen sólo a la mente. El Sí mismo es más allá de la cualidad. Si hay unidad, también habrá dualidad. El uno numérico da nacimiento a otros números. La verdad no es uno ni dos. Es como es.
D.: La dificultad es estar en el estado libre de pensamientos.
M.: Abandone a sí mismo al estado libre de pensamientos. No piense en él como si le perteneciera. Así como cuando camina, usted da pasos involuntariamente, así también en sus acciones; pero el estado libre de pensamientos no es afectado por sus acciones.
D.: ¿Qué es lo que es discriminativo en la acción?
M.: La discriminación será automática, intuitiva.
D.: Así pues, sólo importa la Intuición; la intuición también se desarrolla.
M.: Aquellos que han descubierto grandes Verdades, lo han hecho en las silentes profundidades del Sí mismo.
El ego es como la sombra de uno proyectada sobre el suelo. Si uno intenta enterrarla, será una necedad. El Sí mismo es solo uno. Si es limitado, es el ego. Si es ilimitado, es Infinito y es la Realidad.
Las burbujas son diferentes unas de otras y son numerosas, pero el océano es uno so-lo. Similarmente, los egos son muchos, mientras que el Sí mismo es uno y solo uno.
Cuando se diga que usted no es el ego, aprehenda la Realidad. ¿Por qué se identifica todavía a usted mismo con el ego? Es como decir: «No piense en el mono mientras toma la medicina» —es imposible. Similarmente ocurre con las gentes comunes. Cuando se menciona la Realidad, ¿por qué continúa usted meditando en Sivoham o Aham Brah-masmi? La significación debe ser rastreada y comprendida. No es suficiente con repetir sólo las palabras o con pensar en ellas.
La realidad es simplemente la pérdida del ego. Destruya al ego buscando su identi-dad. Debido a que el ego no es una entidad, desaparecerá automáticamente, y la Reali-dad brillará por sí misma. Éste es el método directo. Mientras que todos los demás métodos se hacen solo reteniendo al ego. En todas esa vías surgen muchas dudas y, fi-nalmente, las preguntas eternas se quedan sin hacer. Pero en este método la pregunta final es la única y se hace desde el comienzo mismo. No es necesaria ninguna sadhana para dedicarse a esta búsqueda.
No hay ningún misterio más grande que éste —a saber, siendo nosotros mismos la Realidad, buscamos obtener la realidad. Nosotros pensamos que hay algo que oculta nuestra Realidad, y que debe ser destruido antes de obtener la Realidad. Es ridículo. Llegará un día en que usted mismo se reirá de sus esfuerzos pasados. Eso que será el día en que usted se ría, es también aquí y ahora.
D.: Así pues, ¿es un gran juego de apariencias?
M.: Sí.
En el Yoga Vasishtha se dice: «Lo que es Real está oculto de nosotros; pero lo que es falso, se revela como verdadero». En realidad, solo nosotros estamos experimentando la Realidad; sin embargo, no lo sabemos. ¿No es esto un prodigio de prodigios?
La indagación «¿Quién soy yo?» es el hacha con la que cortar el ego.
145. En respuesta a un sanyasi, de lengua canara, Sri Bhagaván dijo: —Hay diferen-tes grados de mente. La Realización es de la Perfección. La Realización no puede ser comprendida por la mente. Sarvajnatva (omnisciencia) es ser sarvam (el todo); «el todo» pertenece sólo a la mente. Lo conocido y lo desconocido forman juntos «el todo». Después de trascender la mente, usted permanece como el Sí mismo. El conocimiento presente es sólo conocimiento de la limitación. Ese Conocimiento es ilimitado. Siendo así, no puede ser comprehendido por este conocimiento. Cese de ser un conocedor, y entonces hay perfección.
27 de enero de 1936
146. Un caballero gujerati dijo que se estaba concentrando en el sonido (nada) y que deseaba saber si el método era correcto.
M.: La meditación sobre nada es uno de los diversos métodos aprobados. Los ad-herentes pretenden una virtud muy especial para el método. Según ellos es el método más fácil y más directo. Así como un niño es arrullado hasta dormirse con nanas, de igual modo nada le serena a uno hasta el estado de samadhi; y también, así como un rey envía a los músicos de su corte para que den la bienvenida a su hijo a su vuelta de un largo viaje, de igual modo nada introduce al devoto en la Morada del Señor de una ma-nera agradable. Nada ayuda a la concentración. Después se siente que la práctica no debe convertirse en un fin en sí misma. Nada no es lo objetivo; el sujeto debe mantenerse firmemente; de lo contrario, resultará un vacío. Aunque el sujeto está ahí incluso en el vacío, no sería consciente de la cesación de nada en sus diferentes tipos. A fin de ser consciente incluso en el vacío, uno debe recordar a su propio sí mismo. Nada upasana (meditación sobre el sonido) es buena; es mejor si está asociada con la indagación (vi-chara). En ese caso, el nada está hecho de chinmaya y también de tanmaya (de Cono-cimiento y de Sí mismo). Nada ayuda a la concentración.
28 de enero de 1936
147. En respuesta a un sadhu que preguntó si bhakti consistía en olvidar al cuerpo, etc., Sri Bhagaván dijo: —¿Por qué se preocupa por el cuerpo? Practique bhakti y no se preocupe por lo que le ocurre al cuerpo.
148. El matrimonio Kelly, una pareja mayor, procedente de América del Norte, y otros que lo acompañaban, desearon saber qué debían hacer para obtener concentración frente a las molestias de sentarse y la picadura de los mosquitos, etc.
M.: Las molestias no les preocuparán si su concentración es buena. No presten aten-ción a las molestias. Mantengan su mente firme en la meditación. Si no tienen la fuerza ni la resistencia para soportar las picaduras de un mosquito, ¿cómo esperan obtener la Realización del Sí mismo? La Realización debe estar en medio de todos los trastornos de la vida. Si ustedes se ponen cómodos y se van a la cama, se quedan dormidos. Enfrenten las molestias, pero manténganse firmes en la meditación.
31 de enero de 1936
149. El caballero norteamericano es un poco duro de oído. Como desde joven se acostumbró a confiar en sí mismo, es natural que se sienta preocupado a causa de que su oído le falla.
M.: Usted no confiaba en sí mismo; usted confiaba en su ego. Es bueno que desapa-rezca la confianza en el ego y que usted confíe verdaderamente en el Sí mismo.
Asimismo, el Bhagaván dijo: —No hay ningún motivo para preocuparse. La sojuz-gación de los sentidos es un preludio necesario para la Realización del Sí mismo. Un sentido ha sido sojuzgado para usted por Dios mismo. Así pues, mucho mejor.
El interlocutor dijo que apreciaba el humor, pero que, aún así, su autorrespeto sufría.
M.: El Sí mismo es sólo uno. ¿Se siente usted herido si se culpa o mofa de usted mismo por sus errores? Si usted se aferra al Sí mismo, no hay ninguna segunda persona que se mofe de usted. Cuando ve el mundo, usted ha perdido la intimidad del Sí mismo. Por el contrario, aférrese al Sí mismo y el mundo no aparecerá.
1 de febrero de 1936
150. La señora Kelly deseaba saber cómo debe aprender a meditar mejor.
Sri Bhagaván preguntó si había hecho japa (seguir las cuentas de un rosario, como lo hacen los católicos romanos). Ella dijo: —No.
M.: ¿Ha pensado usted en Dios, en Sus cualidades, etc.?
D.: He leído, he conversado, etc., sobre esos temas.
M.: Bien, si eso mismo da vueltas en su mente sin expresarse abiertamente a través de los sentidos, eso es meditación.
D.: A lo que me refiero es a la meditación como se da a entender en El Sendero Se-creto y ¿Quién soy yo?
M.: Anhélelo intensamente para que la mente se funda en la devoción. Después de que el alcanfor se quema, no quedan residuos. La mente es el alcanfor; cuando se ha disuelto en el Sí mismo sin dejar siquiera el más pequeño rastro detrás, eso es la Reali-zación del Sí mismo.
4 de febrero de 1936
151. Algunos visitantes procedentes de Pesháwar, entre ellos un comisario judicial y un joven ilustrado y fervoroso, con una fuerte creencia en la existencia del Paramatman (el Supremo Sí mismo) como algo diferente del Jivatman (el sí mismo individual), for-mularon algunas preguntas.
Sri Bhagaván zanjó sus diferentes dudas con esta única frase: —Eliminen los upadhis (aditamentos), jiva y parama, del Atman y digan si todavía encuentran la diferencia. Si estas dudas todavía persisten después, pregúntense a ustedes mismos, «¿Quién es el que duda? ¿Quién es el que piensa?» Encuéntrenle. Estas dudas se desvanecerán.
5 de febrero de 1936
152. Al día siguiente, el mismo joven preguntó sobre el pranayama.
M.: El pranayama según el jnana es:
«Na aham» Yo no soy esto = expiración
«Koham» ¿Quién soy yo? = inspiración
«Soham» Yo soy Él = retención del soplo
Esto es vichara. Ésta vichara produce el resultado deseado.
Para el que no está tan avanzado como para dedicarse a esta vichara, un poco de meditación produce la suspensión del soplo y la mente cesa de estar inquieta. El control de la mente efectúa espontáneamente el control del soplo; o resulta kevala kumbhaka (retención espontánea del soplo, sin atención a la inhalación ni a la exhalación).
Para el que es incapaz de hacer también esto, se prescribe la regulación del soplo para aquietar a la mente. Este aquietamiento dura sólo mientras se controla el soplo. Así pues, es transitorio. Claramente, la meta no es el pranayama. Se extiende a pratyahara, dharana, dhyana y samadhi. Esas etapas tratan del control de la mente. Ese control de-viene más fácil para el hombre que anteriormente había practicado el pranayama. El pranayama le lleva a las etapas más altas que implican el control de la mente. Por con-siguiente, el control de la mente es también la meta del yoga.
Un hombre más avanzado, de modo natural, irá directamente al control de la mente sin perder su tiempo en practicar el control del soplo. Un simple desarrollo del prana-yama sólo puede conferir los siddhis, que tantos anhelan.
Cuando se preguntó si había algunas restricciones de alimento, Sri Bhagaván dijo: —«Mita hita bhuk» —alimento agradable en cantidad moderada.
Cuando se preguntó sobre la eficacia de bhakti, Sri Bhagaván dijo: —Mientras hay vibhakti debe haber bhakti. Mientras hay viyoga, debe haber yoga. Mientras hay duali-dad, debe haber Dios y devoto. Similarmente también en vichara. Mientras hay vichara, hay dualidad. Pero al sumergirse en la Fuente, sólo hay unidad. Lo mismo es también con bhakti. Al realizar al Dios de la devoción, sólo habrá unidad. Dios es también pen-sado en y por el Sí mismo. Así pues, Dios es idéntico con el Sí mismo. Si a uno se le dice que tenga bhakti por Dios y lo hace muy directamente, eso está bien. Pero hay otro tipo de hombre que se vuelve y dice: «Hay dos, yo y Dios. Antes de conocer al Dios remoto, permíteme conocer al “yo” más inmediato e íntimo». La vichara-marga ha sido enseñada para él. De hecho, no hay ninguna diferencia entre bhakti y vichara.
153. El mismo hombre preguntó también sobre la naturaleza del samadhi y sobre los medios para obtener el samadhi.
M.: Cuando el que pregunta por la naturaleza del samadhi y por el método para ob-tenerle se desvanece, entonces resultará el samadhi.
Mayor Chadwick: —Se dice que es suficiente una mirada de un Mahatma; que los ídolos, las peregrinaciones, etc., no son tan efectivos. Yo he estado aquí durante tres meses, pero no sé cómo he sido beneficiado por la mirada del Maharshi.
M.: La mirada tiene efecto purificador. La purificación no puede ser visualizada. Así como un trozo de hulla tarda mucho en encenderse y un trozo de carbón vegetal tarda poco, y un montón de pólvora se enciende instantáneamente, así ocurre con los grados de los hombres que entran en contacto con los Mahatmas.
Señor Cohen: —Yo entro en meditación y llego a un punto que puede llamarse paz y un espíritu contemplativo. ¿Cuál debe ser el paso siguiente?
M.: La Paz es la Realización del Sí mismo. La Paz no necesita ser perturbada. Uno debe aspirar sólo a la Paz.
D.: Pero yo no tengo la satisfacción.
M.: Porque su paz es transitoria. Si se hace permanente, se llama Realización.
9 de febrero de 1936
154. D.: ¿La soledad es útil para la práctica?
M.: ¿Qué entiende usted por soledad?
D.: Apartarse de los demás.
M.: ¿Por qué debe hacerse eso? Eso se debe solo al miedo. Incluso en la soledad hay el miedo de la intrusión por parte de los demás, y de que la soledad se eche a perder. Además, ¿cómo han de borrarse los pensamientos en la soledad? ¿No debe hacerse eso en el entorno presente?
D.: Pero la mente está distraída ahora.
M.: ¿Por qué deja que la mente divague? La soledad equivale a hacer que la mente se aquiete. Esto también puede hacerse en medio de una muchedumbre. La soledad no puede borrar los pensamientos de uno. La práctica lo hace. Esa misma práctica puede hacerse también aquí.
155. D.: En la búsqueda de «yo», en una cierta etapa, al buscador se le dirige para que mantenga la mente en una actitud negativa para que entre la Gracia. ¿Cómo puede algo negativo dar resultado positivo?
M.: El Sí mismo está siempre aquí —no ha de ser obtenido como algo nuevo.
D.: Lo que quiero preguntar es esto: ¿Qué se ha hecho en esa actitud negativa para merecer la Gracia?
M.: ¿Está usted haciendo esta pregunta sin la Gracia? La Gracia está en el comienzo, en el medio y en el fin. La Gracia es el Sí mismo. Debido a la falsa identificación del Sí mismo con el cuerpo, al Gurú se le considera con un cuerpo. Pero, desde la perspectiva del Gurú, el Gurú es sólo el Sí mismo. El Sí mismo es solo uno. Él dice que sólo el Sí mismo es. ¿No es entonces el Sí mismo su Gurú? ¿De dónde más vendrá la Gracia? Sólo del Sí mismo. La manifestación del Sí mismo es una manifestación de la Gracia y viceversa. Todas estas dudas surgen a causa de la visión errónea y de la consecuente expectativa de cosas externas a uno mismo. Nada es externo al Sí mismo.
D.: Todas nuestras preguntas son desde nuestro punto de vista, y las respuestas de Sri Bhagaván son desde su punto de vista. Las preguntas no solo son respondidas, sino también deshechas.
11 de febrero de 1936
156. Señor Frydman: —Janaka fue un jnani y sin embargo gobernaba sus dominios. ¿No requiere la acción la actividad de la mente? ¿Cuál es la razón del trabajo de la mente de un jnani?
M.: Usted dice: «Janaka fue un jnani pero estuvo activo, etc.» ¿Hace Janaka la pre-gunta? Esa pregunta está sólo en su mente. El jnani no es consciente de nada aparte del Sí mismo. No tiene ninguna duda de ese tipo.
D.: Probablemente es como un sueño. Así como nosotros hablamos de nuestros sue-ños, así piensan ellos en sus acciones.
M.: Incluso el sueño está en su mente. Esta explicación también está sólo en su men-te.
D.: Sí. Comprendo. Todo es Ramana-Maya —hecho sólo del Sí mismo.
M.: Si es así, no habrá ninguna dualidad ni ninguna conversación.
D.: Un hombre, al realizar el Sí mismo, puede ayudar al mundo más efectivamente. ¿No es así?
M.: Si el mundo fuera aparte del Sí mismo.
12 de febrero de 1936
157. El señor Cohen deseaba saber si el trance es una condición sine qua non para la Realización del Sí mismo.
M.: Usted está siempre en el Sí mismo —ahora, en trance, en el sueño profundo, en la Realización. Si usted se suelta del Sí mismo y se identifica con el cuerpo o la mente, estos estados parecen dominarle a usted, y eso también parece como un vacío en el tran-ce, etc.; mientras que usted es el Sí mismo y está siempre presente.
D.: Sri Aurobindo dice que la Luz que reside en la cabeza puede hacerse descender al corazón.
M.: ¿El Sí mismo no está ya en el Corazón? ¿Cómo puede ser llevado de un sitio a otro el Sí mismo omnipenetrante?
D.: ¿Están también sujetos al trance un karma yogi o un bhakta?
M.: Cuando se concentra en un punto, usted se sumerge en él, y a esta submersión se la llama trance. Las dudas características desaparecen y sólo queda el Sí mismo. El karmi o el bhakta también deben experimentar lo mismo.
158. D.: ¿Qué es el hridaya y que es el sphurana en él? ¿Cómo aparecen?
M.: El hridaya y el sphurana son lo mismo que el Sí mismo. El sphurana requiere una base para su manifestación. Esto está explicado en el libro.
D.: ¿Cómo aparece el sphurana —como luz, movimiento, o qué?
M.: ¿Cómo puede ser descrito en palabras? Incluye a todos éstos —Ello es el Sí mismo. Fije su atención en ello y no obstruya la idea de su carácter último.
13 de febrero de 1936
159. Un señor mayor, de Ananthapur, después de escuchar los Vedas recitados en la sala, se puso de pie y comentó: —Se dice que los que no son brahmines no deben escu-char el recital de los Vedas.
M.: Atienda a sus asuntos. Ocúpese de aquello por lo que usted ha venido aquí. ¿Por qué pierde su tiempo en estas cosas? Usted dice: «Yo he escuchado el recital». ¿Quién es ese «yo»? Sin conocer al «yo», usted está usando la palabra. Si se conociera su signi-ficación, no habría ninguna duda. Encuentre el «yo» primero, y después usted puede hablar de otros asuntos.
Sri Bhagaván siguió diciendo: —«La smriti dice algo. Pero ahora no es apropiado. Yo reformaré el mundo, reescribiré la smriti». Al decir esto, las gentes están haciendo cabriolas en el mundo desde tiempo inmemorial. Esos reformadores han venido y han partido; pero la antigua smriti todavía permanece. ¿Por qué perder el tiempo en esos asuntos? ¡Que cada cual se ocupe de su asunto! Todo irá bien.
23 de febrero de 1936
160. Una señora de Maharashtra, de mediana edad, que había estudiado Jnanesvari, Bhagavata y Vichara Sagara, y que estaba practicando la concentración entre las cejas, había sentido temblores y miedo, y no hacía ningún progreso. Requería una guía.
El Maharshi le dijo que no olvidara al veedor. La vista se fija entre las cejas, pero al veedor se le pierde de vista. Si al veedor se le recuerda siempre, todo irá bien.
24 de febrero de 1936
161. El doctor Henry Hand, un norteamericano de alrededor de setenta años, pre-guntó: —¿Qué es el ego?
M.: Al ser el ego interno, y no externo a usted, debe estar claro para usted mismo.
D.: ¿Cuál es su definición?
M.: La definición también debe proceder del ego. El ego debe definirse a sí mismo.
D.: ¿Qué es el alma?
M.: Encuentre al ego y encontrará al alma.
D.: ¿Ent