M.: Porque usted es siempre eso y nunca está lejos de eso. No hay nada tan simple como ser el Sí mismo. No requiere ningún esfuerzo, ninguna ayuda. Uno tiene que des-pojarse de la falsa identidad, y ser en su estado eterno, natural e inherente.
100. El caballero antedicho volvió al día siguiente con un pedido. Dijo: —Se dice que uno debe recibir instrucción de un Gurú. La mera lectura de libros no es útil. Yo he leído muchos libros; pero de esa enseñanza no se obtiene ninguna ayuda práctica. Por favor, dígame lo que debo hacer, cómo debo hacerlo, en qué ocasiones, en qué lugares, y demás.
El Maestro permaneció silente. Su silencio parecía decir:
«Aquí y ahora, esté en paz y tranquilo. Eso es todo». Pero el interlocutor no pudo in-terpretarlo de ese modo; él quería algo concreto.
101. Al día siguiente, Sri Bhagaván dijo: —Estas gentes quieren algún japa, dhyana o yoga, o algo similar. ¿Qué más puede decírseles, sin decirles lo que han estado haciendo hasta ahora? Además, ¿por qué japa, phalasruti, etc.? ¿Quién es el que hace el japa? ¿Quién obtiene los frutos de ello? ¿No pueden contemplar al Sí mismo? O bien, incluso si otros les instruyen a hacer japa o dhyana, lo hacen durante algún tiempo, pero están buscando siempre algunos resultados, por ejemplo, visiones, sueños o poderes taumatúrgicos. Si no los encuentran, dicen que no están progresando o que el tapas no es efectivo. Las visiones y demás no son signos de progreso. El mero cumplimiento del tapas es también su progreso. Lo que se requiere es firmeza. Además, deben confiarse a su mantra o a su Dios, y esperar su Gracia. Pero no lo hacen. El japa, incluso pronun-ciado una sola vez, tiene su propio efecto bueno, ya sea que el individuo sea consciente de ello o no.
28 de noviembre de 1935
102. El señor Kishorilal, un funcionario de la Junta Directiva de los Ferrocarriles, del Gobierno de la India, trae saludos de Delhi. Se comporta con sencillez, amabilidad y dignidad. Padece úlcera gástrica y ha hecho arreglos para hospedarse en la ciudad.
Hace cinco años que emprendió el estudio de literatura devocional. Es un bhakta de Sri Krishna. Puede sentir a Krishna en todo lo que ve. Krishna se le ha aparecido a me-nudo y le ha hecho feliz. Su trabajo proseguía sin ningún esfuerzo por su parte. Todo parecía ser hecho para él por Krishna mismo.
Más tarde entró en contacto con un Mahatma que le aconsejó que estudiara el Ve-danta y que adoptara la nirakara upasana, es decir, la devoción al Ser sin forma. Desde entonces ha leído unos setecientos libros de filosofía y Vedanta, incluidos las Upanis-hads, el Ashtavakra, el Avadhuta y la Srimad Bhagavad Gita. También ha estudiado las obras de Sri Bhagaván en inglés y está muy impresionado por ellas.
Una vez, estando al borde mismo de la muerte, no le obsesionaba ningún otro pen-samiento que el no haber visitado todavía a Sri Bhagaván en su vida. Así pues, ha veni-do aquí para una visita corta. Sólo implora el contacto de Sri Bhagaván y Su Gracia.
El Maestro le dijo: —Atmaivaham gudakesa, es decir, yo soy el Atman; el Atman es el Gurú; y Atman es también la Gracia. Nadie permanece sin el Atman. Él está siempre en contacto. No es necesario ningún contacto externo.
D.: Comprendo. No me refiero al contacto externo.
M.: Nada es más íntimo que el Atman.
D.: Sri Krishna se me apareció nuevamente hace tres meses y me dijo: «¿Porqué me pides nirakara upasana? Es sólo sarva bhutesu cha atmanan sarva bhutani cha atmani. (El Sí mismo en todos y todos en el Sí mismo.)
M.: Eso contiene toda la verdad. Incluso esto es oupacharika (indirecto). De hecho, no hay nada sino el Atman. El mundo es sólo una proyección de la mente. La mente se origina desde el Atman. Así pues, sólo el Atman es el Único Ser.
D.: Pero es difícil de aprehender.
M.: No hay nada que aprehender. Es el estado nitya suddha buddha mukta (el estado eterno, puro, consciente y liberado). Es natural y eterno. No hay nada nuevo que obte-ner. Por otra parte, un hombre debe perder su ignorancia. Eso es todo.
Esta ignorancia debe ser rastreada hasta su origen. ¿Para quién es esta ignorancia? ¿De qué es uno ignorante? Hay el sujeto y el objeto. Esta dualidad es característica de la mente. La mente procede del Atman.
D.: Sí. La ignorancia misma no puede existir. (Finalmente, se abandonó diciendo: —Así como un médico sabe lo que anda mal en el paciente, y le trata acordemente, que así haga conmigo Sri Bhagaván. También dijo que había perdido toda inclinación a estudiar libros y a aprender de ellos.)
103. Yena asrutam srutam bhavati (Chandogya Upanishad). (Por cuyo conocimiento, todo lo no conocido deviene conocido).
Madhavasswami, asistente de Bhagaván, preguntó: —¿Hay nueve métodos de ense-ñanza del Mahavakya «Tatvvamasi» en la Chandogya Upanishad?
M.: No. No es así. El método es sólo uno. Uddalaka comenzó enseñando Sat eva Somya (Sólo hay el Ser…), ilustrándolo con el ayuno de Svetaketu.
(1) Sat, el Ser en el individuo, se hace evidente por el ayuno.
(2) Este Ser (sat) es similar en todos, como la miel recogida de diferentes flores.
(3) No hay diferencia en el sat de los individuos como lo ilustra el estado de sueño profundo. Surge esta pregunta: si esto es así, ¿por qué cada uno no lo conoce mientras está en el sueño profundo?
(4) Debido a que la individualidad se ha perdido. Sólo queda sat. Ilustración: los ríos se pierden en el océano. Si se pierden, ¿hay sat?
(5) Ciertamente —como cuando se poda un árbol y crece de nuevo. Eso es un signo seguro de su vida. Pero, ¿está ahí incluso en esa condición durmiente?
(6) Sí, tome el ejemplo de la sal y el agua. La presencia de la sal en el agua es sutil. Aunque invisible para el ojo, es reconocida por otros sentidos. ¿Cómo ha de conocerlo uno? ¿Cuál es el otro medio?
(7) Por la indagación, como el hombre abandonado en el bosque de Gandhara que regresó a su casa.
(8) En la evolución y la involución, en la manifestación y la disolución, sólo existe sat. Tejah parasyam, devatayam (la luz se sumerge en lo Supremo).
(9) Un hombre insincero es quemado por el contacto de la prueba del fuego. Su in-sinceridad es sacada a la luz por el fuego. La sinceridad es autoevidente. Un hombre veraz o un hombre que ha realizado el Sí mismo permanece feliz, sin ser afectado por las falsas apariencias (a saber, el mundo, el nacimiento y la muerte, etc.), mientras que el hombre falso o ignorante es miserable.
29 de noviembre de 1935
104. A las 8.45 de la mañana llegó el Swami Yogananda con otros cuatro. Es grueso, pero amable y bien ataviado. Tiene una cabellera oscura y suelta, que le cae sobre los hombros. El grupo había almorzado en el Asramam.
Su secretario, el señor C. R. Wright preguntó: —¿Cómo realizaré a Dios?
M.: Dios es una entidad desconocida. Además, Él es externo. Mientras que el Sí mismo está siempre con usted y es usted. ¿Por qué deja usted lo que es íntimo y va en busca de lo que es externo?
D.: ¿Qué es este Sí mismo?
M.: El Sí mismo es conocido por todos, pero no claramente. Usted existe siempre. El Ser es el Sí mismo. «Yo soy» es el nombre de Dios. De todas las definiciones de Dios, ninguna es ciertamente tan exacta como la expresión bíblica: «YO SOY EL QUE SOY», Exodo, capítulo 3. Hay otras expresiones, como Brahmaivaham, Aham Brahmasmi y Soham. Pero ninguna es tan directa como el nombre JEHOVAH = YO SOY. El Ser Absoluto es lo que es —Es el Sí mismo. Es Dios. Al conocer al Sí mismo se conoce a Dios. De hecho, Dios no es otro que el Sí mismo.
D.: ¿Por qué hay bien y mal?
M.: Esos son términos relativos. Debe haber un sujeto para conocer el bien y el mal. Ese sujeto es el ego. Rastree la fuente del ego. Ella acaba en el Sí mismo. La fuente del ego es Dios. Esta definición de Dios es probablemente más concreta y mejor compren-dida por usted.
D.: Así es. ¿Cómo obtener la Felicidad?
M.: La Felicidad no es algo que haya de ser obtenido. Por otra parte, usted es siem-pre Felicidad. Este deseo nace de la sensación de incompletud. ¿Para quién es esta sen-sación de incompletud? Indague. En el sueño profundo usted era feliz. Ahora no lo es. ¿Qué se ha interpuesto entre esa Felicidad y esta no felicidad? Es el ego. Busque su fuente y encuentre que usted es la Felicidad.
No hay nada nuevo que obtener. Por otra parte, usted tiene que deshacerse de su ig-norancia, la cual le hace pensar que usted es otro que Felicidad solo. ¿Para quién es esa ignorancia? Es para el ego. Rastree la fuente del ego. Entonces el ego se pierde y queda la Felicidad. La Felicidad es eterna. Usted es Eso, aquí y ahora… Ésa es la llave maestra para disolver todas las dudas. Las dudas surgen en la mente. La mente nace del ego. El ego surge del Sí mismo. Busque la fuente del ego y el Sí mismo se revela. Sólo queda Eso. El universo es sólo el Sí mismo expandido. No es diferente del Sí mismo.
D.: ¿Cuál es la mejor manera de vivir?
M.: Difiere según si uno es un jnani o un ajnani. Un jnani no encuentra nada dife-rente o separado del Sí mismo. Todos son en el Sí mismo. Es falso imaginar que hay el mundo, que hay un cuerpo en el mundo, y que usted mora en el cuerpo. Si se conoce la Verdad, se encontrará que el universo y lo que está más allá de él son sólo en el Sí mis-mo. La actitud difiere según la visión de la persona. La visión es del ojo. El ojo debe estar localizado en alguna parte. Si usted está viendo con los ojos groseros, entonces encuentra a los otros groseros. Si usted está viendo con los ojos sutiles (es decir, con la mente), los otros aparecen sutiles. Si el ojo deviene el Sí mismo, como el Sí mismo es infinito, el ojo es infinito. No hay nada más que ver diferente del Sí mismo.
El señor Wright agradeció al Maharshi. Se le dijo que la mejor manera de agradecer es permanecer siempre como el Sí mismo.
105. Más tarde, el Yogi preguntó: —¿Cómo ha de efectuarse la elevación espiritual de las personas? ¿Cuáles son las instrucciones que hay que darles?
M.: Las personas difieren según los temperamentos de los individuos y según la ma-durez espiritual de sus mentes. No puede haber ninguna instrucción en masa.
D.: ¿Por qué permite Dios el sufrimiento en el mundo? ¿No debe con su omnipoten-cia acabar con él de un solo golpe y ordenar la realización universal de Dios?
M.: El sufrimiento es el camino para la Realización de Dios.
D.: ¿No debe Él ordenarlo de otro modo?
M.: Ése es el camino.
D.: ¿Son antídotos del sufrimiento el Yoga, la religión, etc.?
M.: Le ayudan a vencer el sufrimiento.
D.: ¿Por qué debe haber sufrimiento?
M.: ¿Quién sufre? ¿Qué es el sufrimiento?
¡No hubo ninguna respuesta! Finalmente, el Yogi se levantó, pidió las bendiciones de Sri Bhagaván para su propia labor y expresó gran pesar por su apresurado regreso. Pa-recía muy sincero y devoto, e incluso emocionado.
106. Continuación del diálogo 103: Uddalaka explicó que todo procede de sat (como es ilustrado por el sueño profundo).
El cuerpo toma alimento. El alimento requiere agua. El agua requiere calor para di-gerir el alimento. (Tejo mularnanvichcha). Es sat parasyam devatayam (sumergido en el Ser). Si nosotros somos sat sampannah (sumergidos en el Ser), ¿cómo es que no nos damos cuenta?
M.: Así como la miel recogida de diferentes flores forma la masa de un panal, y cada gota no indica de dónde ha sido recogida, así también, en sat sampannah (sumergido en el Ser), como en el sueño profundo, la muerte, etc., las gentes no reconocen sus indi-vidualidades. Se deslizan en ese estado sin saberlo. Pero cuando despiertan, recuperan sus características individuales originales.
D.: La miel, aunque se recoja de diferentes flores, deviene la masa y no posee carac-terísticas individuales. Pero las partes individuales tampoco existen en las gotas y no regresan a sus fuentes. Mientras que los individuos, después de entrar en el sueño pro-fundo, despiertan individuos como antes. ¿Cómo es eso?
M.: Así como los ríos vertidos en el océano pierden sus individualidades, pero las aguas se evaporan y vuelven como lluvia sobre las montañas y a través de ríos al océano, así también, los individuos, al entrar en el sueño profundo, pierden sus individualidades, pero retornan como individuos según sus anteriores vasanas inconscientes. Así pues, sat no se pierde ni siquiera en la muerte.
D.: ¿Cómo puede ser eso?
M.: Vea cómo un árbol, cuyas ramas han sido cortadas crece de nuevo. Crecerá mientras no sea afectada la fuente de la vida. Similarmente, los samskaras (anamnesis) se sumergen en el corazón al producirse la muerte; no perecen. A su debido tiempo, brotarán del corazón. Así es como renacen los jivas.
D.: ¿Cómo brota el vasto universo de esos samskaras sutiles que permanecen su-mergidos en el corazón?
M.: Así como un gran baniano brota de una semilla minúscula, así también el vasto universo con nombres y formas brota del corazón.
D.: Si el origen es sat, ¿por qué no se siente?
M.: La sal en grano es visible; en solución es invisible. No obstante, su existencia es conocida por el gusto. Similarmente sat, aunque no es reconocido por el intelecto, sin embargo puede ser realizado de una manera diferente, es decir, trascendentemente.
D.: ¿Cómo?
M.: Así como un hombre con los ojos vendados y abandonado por los ladrones en una jungla pregunta por el camino a su casa y vuelve a ella, así también el ignorante (cegado por la ignorancia) pregunta a aquellos que no están cegados, busca su propia fuente y retorna a ella.
Por eso dice el Gurupadesa: «Vang manasi sampadyate, manah prane, pranastejasi, tejah parasyam devatayam iti».
D.: Si eso es así, un jnani o un ajnani mueren de la misma manera. ¿Por qué un aj-nani renace, mientras que un jnani no?
M.: Así como un hombre inocente, satyabhisandha, no es afectado por la prueba de tocar el hierro al rojo vivo, pero un ladrón sí es afectado, así también el sadbrahma sat-yabhisandha, es decir, un jnani, entra en sat conscientemente y se sumerge, mientras que el otro entra inconsciente y es arrojado también inconscientemente.
13 de diciembre de 1935
107. Dos caballeros de Ambala (en el Punjab) habían estado aquí unas cuantas se-manas. Justo antes de despedirse de Sri Bhagaván, uno de ellos preguntó cómo debería eliminar el torpor espiritual de sus amigos o de otras personas en general.
M.: ¿Ha eliminado usted su propio «torpor espiritual»? La fuerza que se ponga para eliminar su propio «torpor» operará también en otros centros. Hay la fuerza de la volun-tad con la que usted puede actuar sobre otros. Pero está en un plano inferior, y no es deseable. Primero, cuide de usted mismo.
D.: ¿Cómo eliminar mi propio «torpor»?
M.: ¿Para quién es el «torpor»? Indague. Vuelva adentro. Vuelva todas sus indaga-ciones hacia la búsqueda del Sí mismo. La fuerza puesta dentro de usted operará tam-bién en otros.
14 de diciembre de 1935
108. Una señora norteamericana preguntó al Bhagaván cuáles eran sus experiencias de samadhi. Cuando se le sugirió que era ella quien debía relatar sus experiencias y pre-guntar si eran correctas, replicó que las experiencias que debían ser correctas y que deb-ían ser conocidas eran las de Sri Bhagaván, mientras que las de ella no tenían importan-cia. Así pues, quería saber si Sri Bhagaván sentía su cuerpo caliente o frío en samadhi, si pasó los tres primeros años y medio de su estancia en Tiruvannamalai haciendo plegarias y así sucesivamente.
M.: El samadhi trasciende a la mente y el habla, y no puede ser descrito. Por ejem-plo, el estado de sueño profundo no puede ser descrito; el estado de samadhi puede ex-plicarse menos todavía.
D.: Pero yo sé que estoy inconsciente en el sueño profundo.
M.: La consciencia y la inconsciencia son sólo modos de la mente. El samadhi tras-ciende a la mente.
D.: Sin embargo, usted puede decir a qué se parece.
M.: Usted sólo lo sabrá cuando esté en samadhi.
16 de diciembre de 1935
109. Un caballero telegu preguntó sobre el Brahma bhavana.
M.: No pensar en «yo soy el Brahman» o «Todo es el Brahman» es ello mismo ji-vanmukti.
Entonces preguntó sobre la acción inspirada.
M.: ¡Que las actividades prosigan! Ellas no afectan al Sí mismo puro.
17 de diciembre de 1935
110. El señor Paul Brunton, mientras leía el Upadesa Manjari, se encontró con la afirmación de que el ego, el mundo y Dios son irreales. Deseaba usar una palabra dife-rente para Dios, o al menos un adjetivo cualitativo, como por ejemplo, la Fuerza Crea-dora o el Dios personal.
Sri Bhagaván explicó que Dios significa SAMASHTI, es decir, todo lo que es más el Ser— del mismo modo que «yo» significa el individuo más el Ser, y el mundo significa la variedad más el Ser. El Ser es real en todos los casos. El todo, la variedad y el indivi-duo son irreales en cada caso. Así también, en la unión de lo real y lo irreal, esa mezcla o la identificación falsa es errónea. Esto equivale a decir: sad-asad-vilakshana, es decir, trascender lo real y lo irreal —sat y asat. La realidad es eso que trasciende todos los conceptos, incluido el de Dios. En la medida en que se usa el nombre de Dios, no puede ser verdadero. La palabra hebrea Jehovah = (yo soy) expresa a Dios correctamente. El Ser Absoluto es más allá de la expresión.
La palabra no puede ser reemplazada ni necesita ser reemplazada. El caballero inglés dijo casualmente que, en épocas prehistóricas, había espiritualidad pero no un intelecto elevado, mientras que el intelecto se ha desarrollado ahora. Sri Bhagaván señaló que el intelecto plantea la pregunta «¿el intelecto de quién». La respuesta es, del Sí mismo. Así pues, el intelecto es un instrumento del Sí mismo. El Sí mismo usa al intelecto para medir la variedad. El intelecto no es el Sí mismo ni aparte del Sí mismo. Sólo el Sí mismo es eterno. El intelecto es sólo un fenómeno. Las gentes hablan del desarrollo de la variedad como si fuera el desarrollo del intelecto. El intelecto estaba desde siempre ahí. Dhata yatha parvam akalpayat (El Creador creó tal como antes). Considere su propio estado, día a día. No hay ningún intelecto en el sueño profundo. Pero ahora está aquí. No hay ningún intelecto en un niño. Se desarrolla con la edad. ¿Cómo podría haber mani-festación del intelecto sin su semilla en el estado de sueño profundo y en el niño? ¿Por qué recurrir a la historia para enseñar este hecho evidente? El nivel de la verdad de la historia es sólo el nivel de la verdad del individuo.
111. Un caballero telegu preguntó sobre el Karma Yoga. Sri Bhagaván dijo que el hombre debe actuar como un actor en el escenario. En todas las acciones hay el sat como el principio subyacente. «Recuérdelo y actúe». Preguntó sobre la pureza de la mente —chitta suddhi. Sri Bhagaván dijo que chitta suddhi consiste en dedicarse a un pensa-miento solo, con exclusión de todos los demás. A eso se lo llama de otro modo fijación de la mente. La práctica de la meditación purifica la mente.
23 de diciembre de 1935
112. El Barón Von Veltheim-Ostran, un Barón germanoriental, preguntó:
—Debe haber armonía entre conocimiento del Sí mismo y conocimiento del mundo. Deben desarrollarse juntos. ¿Es correcto? ¿Está de acuerdo el Maharshi?
M.: Sí.
D.: Más allá del intelecto y antes de que amanezca la sabiduría habrá imágenes del mundo que pasen ante la consciencia de uno. ¿Es así?
Sri Bhagaván señaló el pasaje paralelo del Dakshinamurti stotram para significar que las imágenes son como reflejos en un espejo; y también el de la Upanishad —como en el espejo, así en el mundo de los manes; como en el agua, así en el mundo de los Gandharvas; como sombra y luz solar en el Brahma Loka.
D.: ¿Hay despertar espiritual desde 1930 en todo el mundo? ¿Está de acuerdo el Maharshi?
El Maharshi dijo: —El desarrollo es acorde a su visión.
El Barón preguntó nuevamente si el Maharshi le induciría a un trance espiritual y le daría un mensaje —que fuera no pronunciado pero comprensible.
No se dio ninguna respuesta.
25 de diciembre de 1935
113. El señor M. Frydman: —Incluso sin ningún deseo inicial hay algunas experien-cias extrañas para nosotros. ¿De dónde surgen?
M.: El deseo puede no estar ahí ahora. Basta con que haya estado ahí antes. Aunque usted lo haya olvidado ahora, está dando fruto a su debido tiempo. Así es como se dice que al jnani aún le queda el prarabdha. Por supuesto, eso es sólo según el punto de vista de los demás.
114. D.: Se dice que el jiva está atado por el karma. ¿Es así?
M.: Que el karma goce sus frutos. Mientras usted sea el hacedor, usted será el dis-frutador.
D.: ¿Cómo liberarse del karma?
M.: Vea de quién es el karma. Encontrará que usted no es el hacedor. Entonces será libre. Esto requiere la Gracia de Dios, por la cual usted debe suplicar-Le, adorar-Le y meditar en Él.
El karma que tiene lugar sin esfuerzo, es decir, la acción involuntaria, no ata.
Incluso un jnani está actuando como se ve por sus movimientos corporales. No puede haber ningún karma sin esfuerzo o sin intenciones (sankalpas). Por consiguiente, hay sankalpas para todos. Son de dos tipos:
(1) uno, el que ata (bandha-hetu); y el otro (2), el que no ata (mukti-hetu). El primero debe ser abandonado, y el segundo debe ser cultivado. No hay ningún fruto sin un karma previo; no hay ningún karma sin un sankalpa previo. Incluso mukti debe ser el resultado del esfuerzo mientras persiste la sensación de ser el hacedor.
115. Un cingalés: —¿Cuál es el primer paso para la Realización del Sí mismo? Tenga a bien ayudarme hacia eso. Leer libros no tiene ninguna utilidad.
Otro: —La petición de este hombre es la de todos nosotros.
M.: Exactamente. Si el Sí mismo se encontrara en los libros, ya habría sido realizado. ¿Qué extrañeza puede ser más grande que el hecho de que busquemos al Sí mismo en los libros? ¿Puede ser encontrado ahí?
Por supuesto, los libros han dado a los lectores el sentido de hacer esta pregunta y de buscar al Sí mismo.
D.: Los libros son completamente inútiles. Pueden ser quemados todos. Sólo es útil la palabra hablada. Sólo la Gracia es útil.
Otros hablaron según sus propias luces, hasta que, finalmente, volvieron a la pregunta original, pero Sri Bhagaván permaneció silente.
116. El señor Rangachari, un pandit telegu del Colegio de Voorhes, en Vellore, pre-guntó sobre el nishkama karma. No hubo ninguna respuesta. Después de un rato, Sri Bhagaván subió la colina y le siguieron unos pocos, incluido el pandit. En el camino había una vara espinosa que Sri Bhagaván recogió; se sentó y empezó a trabajar pausa-damente en ella. Le cortó las espinas, alisó los nudos y pulió toda la vara con una hoja áspera. Toda esta operación duró unas seis horas. Todo el mundo quedó maravillado ante la delicada apariencia de aquella vara confeccionada con un material espinoso. Un pastorcillo hizo su aparición en el camino cuando el grupo se retiraba. Había perdido su vara y no sabía qué hacer. Inmediatamente, Sri Bhagaván puso la vara nueva en la mano del pastorcillo y se la entregó.
El pandit dijo que ésta era la respuesta evidente a su pregunta.
117. Al mismo tiempo había cuatro perros en el Asramam. Sri Bhagaván dijo que los perros no querrían aceptar ningún alimento que no hubiera sido compartido por Él mis-mo. El pandit quiso comprobarlo. Esparció un poco de alimento ante los perros, pero éstos no lo tocaron; entonces, Sri Bhagaván, después de un rato, puso un pequeño boca-do de aquel alimento en Su boca. Inmediatamente, los perros se abalanzaron y devoraron el alimento.
118. Más tarde, un hombre trajo dos pavos reales que tenían los ojos tapados. Cuan-do los soltó en presencia del Maharshi, los pavos escaparon volando hasta cierta distan-cia. Los traían de vuelta pero se volaban. Sri Bhagaván dijo entonces: —No es de nin-guna utilidad tratar de mantenerlos aquí. No están maduros en sus mentes como estos perros.
Por mucho que trataron de retener a los pavos reales, éstos no se quedaron allí ni si-quiera un minuto.
119. He aquí las conversaciones del Maestro con dos musulmanes en una ocasión anterior:
D.: ¿Tiene Dios una forma?
M.: ¿Quién dice eso?
D.: Bien, si Dios no tiene ninguna forma, ¿es conveniente adorar a los ídolos?
M.: Deje a Dios en paz porque Él es desconocido. ¿Qué hay sobre usted? ¿Tiene us-ted una forma?
D.: Sí. Yo soy esto; Fulano de Tal.
M.: Así pues, usted es un hombre con miembros, de tres codos y medios de alto, con barba, etc. ¿Es así?
D.: Ciertamente.
M.: Entonces, ¿se encuentra a usted mismo así en el sueño profundo?
D.: Al despertar percibo que estuve dormido profundamente. Así pues, por inferen-cia, yo permanecí así en el sueño profundo también.
M.: Si usted es el cuerpo, ¿por qué entierran al cadáver después de la muerte? El cuerpo debe negarse a ser enterrado.
D.: No, yo soy el jiva sutil dentro del cuerpo grosero.
M.: Así pues, usted ve que usted es realmente sin forma; pero actualmente se está identificando con el cuerpo. Mientras usted es con forma, ¿por qué no ha de adorar al Dios sin forma como si fuera con forma?
El interlocutor estaba desconcertado y perplejo.
1 de enero de 1936
120. Una multitud se había congregado aquí durante la Navidad.
D.: ¿Cómo obtener la Consciencia de la Unidad?
M.: Siendo la Consciencia de la Unidad, ¿cómo obtenerla? Su pregunta es su propia respuesta.
D.: ¿Qué es el Atman (el Sí mismo), el anatman (el no-sí mismo) y el Paramatman (el Supremo Sí mismo)?
M.: El Atman es el jivatman, el Sí mismo individual, y el resto es sencillo. El Sí mismo está siempre presente (nityasiddha). Todos quieren conocer al Sí mismo. ¿Qué tipo de ayuda requiere uno para conocerse a sí mismo? La gentes quieren ver al Sí mismo como algo nuevo. Pero es eterno y permanece el mismo siempre. Las gentes desean verlo como una luz deslumbrante, etc. ¿Cómo puede ser eso así? No es ni luz ni oscuridad (na tejo, na tarnah). Es sólo como es. No puede ser definido. La mejor definición es: «Yo soy el que YO SOY». La Sruti habla del Sí mismo como del tamaño del dedo pulgar, como la punta del pelo, como una chispa eléctrica, vasto, más sutil que lo más sutil, etc. De hecho, no tiene ningún fundamento. Es sólo Ser, pero diferente de lo real y lo irreal; es Conocimiento, pero diferente del conocimiento y la ignorancia. ¿Cómo puede ser definido? Es simplemente Ser.
Asimismo, Sri Bhagaván dijo que entre todos los textos del Thayumanavar prefería una estrofa que dice: «Al desaparecer el ego, otro “yo—yo” se manifiesta espontánea-mente en plena gloria», etc. Además, citó al Skandar Anubhuti: «Ni real, ni irreal; ni oscuridad ni luz, ello es».
Un hombre dijo que un siddha de Kumbakonam afirmaba vencer los defectos del sistema de Sri Sankara que sólo se ocupa del transcendentalismo y no de la vida cotidia-na. Uno debe ser capaz de ejercer los poderes sobrehumanos en la vida ordinaria, es decir, uno debe ser un siddha a fin de ser perfecto.
Sri Bhagaván señaló una estrofa del Thayumanavar que condena todos los siddhis. Además, dijo que el Thayumanavar menciona mouna (el silencio) en numerosos lugares pero lo define en un solo verso. Se dice que mouna es ese estado que se manifiesta es-pontáneamente después de la aniquilación del ego. Ese estado es más allá de la luz y la oscuridad, pero no obstante se llama luz puesto que no se puede encontrar ninguna otra palabra adecuada para él.
3 de enero de 1936
121. El doctor Mohammed Hafiz Syed, un profesor musulmán de persa y urdu en la Universidad de Allahabad, preguntó: —¿Cuál es el propósito de esta manifestación ex-terna?
M.: Esta manifestación ha inducido su pregunta.
D.: Es cierto. Estoy cubierto por maya. ¿Cómo ser libre de ella?
M.: ¿Quién está cubierto por maya? ¿Quién quiere ser libre?
D.: Maestro, cuando pregunta: «¿Quién?», sé que es mi yo ignorante, compuesto por los sentidos, la mente y el cuerpo. He intentado esta indagación del «¿Quién?» después de leer el libro de Paul Brunton. En tres o cuatro ocasiones sentí gozo, y ese gozo duró algún tiempo y desapareció. ¿Cómo establecerse en «yo»? Tenga a bien darme la clave y ayudarme.
M.: Lo que aparece como nuevo debe desaparecer también a su debido tiempo.
D.: Por favor, dígame cuál es el método de obtener la Verdad eterna.
M.: Usted es Eso. ¿Puede usted permanecer alguna vez aparte del Sí mismo? Ser us-ted mismo no requiere ningún esfuerzo, puesto que usted es siempre Eso.
122. Otro interlocutor impaciente elaboró largas premisas y acabó preguntando por qué algunos niños mueren prematuramente. Requirió la respuesta, no para satisfacer a los adultos que son espectadores, sino a los bebes que son las víctimas.
M.: ¡Que pregunten las víctimas! ¿Por qué pregunta usted y desea la respuesta desde el punto de vista del niño?
123. El profesor musulmán preguntó: —Cuando estoy aquí mi mente es sátvica; tan pronto como doy la espalda a esto, mi mente ansía muchos objetos!
M.: ¿Son los objetos diferentes de usted? No puede haber ningún objeto sin el suje-to.
D.: ¿Y cómo lo conoceré?
M.: Siendo Eso, ¿qué quiere usted conocer? ¿Hay dos sí mismos para que uno co-nozca al otro?
D.: Nuevamente, lo repito, señor, ¿cómo conocer la verdad de todo esto y cómo ex-perimentarlo?
M.: No hay ninguna obtención de algo nuevo. Todo lo que se requiere es librar al Sí mismo de la ignorancia. Esta ignorancia es la identificación del Sí mismo con el no-sí mismo.
D.: Sí. Todavía no comprendo. Debo tener su ayuda. Todo el mundo aquí está espe-rando su Gracia. Usted mismo debe haber buscado originalmente la ayuda de un Gurú o de Dios. Extienda esa Gracia a otros ahora y sálveme.
Antes de venir aquí, deseaba muchísimo verlo. Pero de alguna manera no podía en-contrar la oportunidad de hacerlo. En Bangalore me decidí a volver a mi casa. Me en-contré al señor Frydman y a otros que me enviaron aquí. Usted me ha arrastrado aquí. Mi caso es como el de Paul Brunton en Bombay, cuando fue arrastrado aquí habiendo cancelado su pasaje a casa.
A mi llegada, vacilé al principio. Me preguntaba si se me permitiría acercarme a usted y conversar con usted. Mis dudas pronto se aquietaron. Encuentro que aquí todos son iguales. Usted ha establecido una igualdad entre todos. Cené con usted y los demás. Si yo dijera esto a mi gente, en Uttar Pradesh, no lo creerían. Los brahmines no quieren beber agua conmigo ni masticar pan conmigo. Pero aquí usted me ha tomado a mí y a otros como yo en su rebaño. Aunque Gandhi se esfuerza duramente, no puede producir este estado de cosas en el país. Estoy muy feliz en su presencia.
Le considero a usted como Dios. Considero que Sri Krishna es el verdadero Dios porque Él ha dicho: «Quienquiera que adora, ese adorador sólo me adora a mí y yo le salvo». Mientras que todos los demás han dicho: «La salvación es sólo a través de mí (entendiéndose solo a sí mismo)». Sólo Krishna es de una mentalidad tan abierta y ha hablado como Dios. Usted observa el mismo tipo de igualdad.
4 de enero de 1936
124. El doctor Syed preguntó nuevamente: —Alguien deseoso de progresar espiri-tualmente ¿debe emprender la acción o la renuncia (pravritti-marga o nivritti-marga)?
M.: ¿Sale usted del Sí mismo? ¿Qué quiere decir por renuncia?
Un ingeniero norteamericano preguntó sobre sat-sanga (la asociación con los sabios).
M.: Sat está dentro de nosotros.
D.: Usted ha dicho, en el libro ¿Quién soy yo?, que el Corazón es la sede de la men-te. ¿Es eso así?
M.: La mente es Atman.
D.: ¿Es el Atman mismo, o es su proyección?
M.: Lo mismo.
D.: Los occidentales consideran a la mente como el principio más alto, mientras que los orientales piensan lo contrario —¿Por qué?
M.: Donde acaba la psicología, empieza la filosofía. Ésta es la experiencia: la mente nace; nosotros la vemos; nosotros existimos incluso sin la mente. Hay la experiencia de cada uno para probarlo.
D.: En el sueño profundo yo no parezco existir.
M.: Usted dice eso cuando despierta. Es la mente la que habla ahora. Usted existe en el sueño profundo más allá de la mente.
D.: La filosofía occidental admite al Sí mismo Superior influenciando a la mente.
125. El ingeniero norteamericano preguntó: —¿Tiene algún efecto la distancia sobre la Gracia?
M.: El tiempo y el espacio están dentro de nosotros. Usted está siempre en su Sí mismo. ¿Cómo le afectan el tiempo y el espacio?
D.: En la radio, aquellos que están más cerca la oyen más pronto. Usted es hindú, nosotros somos norteamericanos. ¿Constituye esto alguna diferencia?
M.: No.
D.: Hasta los pensamientos son leídos por otros.
M.: Eso muestra que todos somos uno.
5 de enero de 1936
126. Había algunas señoras y caballeros franceses y norteamericanos visitando el Asramam. Hicieron varias preguntas a Sri Bhagaván. Entre ellas, una era: ¿Cuál es el mensaje de Oriente para Occidente?
M.: Todos van a la misma meta.
A otra pregunta Sri Baghaván dijo: ¿Cómo dice usted «yo soy»? ¿Toma usted una lámpara para encontrarse? ¿O vino a saberlo leyendo libros? ¿Cómo?
El interlocutor dijo: —Por experiencia.
M.: Sí. Experiencia es la palabra. El conocimiento implica sujeto y objeto. Pero la experiencia no tiene fin, es eterna.
6 de enero de 1936
127. Visitó el lugar, por primera vez, un caballero de edad, que colaboró con el Swami B. V. Narasimha y que es autor de una obra Visishtadvaita. Preguntó sobre los renacimientos, y si es posible que el linga sarira (el cuerpo sutil) se disuelva y renazca a los dos años después de la muerte.
M.: Sí. Ciertamente. Uno no sólo puede renacer, sino que uno puede tener veinte, cuarenta o incluso setenta años de edad en el nuevo cuerpo aunque sólo sean dos años después de morir. (Sri Bhagaván citó la historia de Lila sacada del Yoga Vasishta).
Sreyo hi jnanam abhyasat jnanat dhyanam, dhyanat karmaphala tyagah.
Aquí jnana significa conocimiento sin práctica; abhyasa significa práctica sin cono-cimiento; y dhyana significa práctica con conocimiento.
El conocimiento sin práctica que lo acompañe es superior a la práctica sin conoci-miento. La práctica con conocimiento es superior al conocimiento sin práctica que lo acompañe. Karmaphala tyagah Nishkama karma como el de un jnani —la acción sin deseo— es superior al conocimiento con práctica.
D.: ¿Cuál es la diferencia entre yoga y entrega?
M.: La entrega es Bhakti Yoga. Llegar a la fuente del pensamiento «yo» es la des-trucción del ego, es la obtención de la meta, es prapatti (entrega), jnana, etc.
128. Lakshman Brahmachari, de la Misión de Sri Ramakrishna preguntó: —Puesto que la indagación de «¿Quién soy yo?» o del pensamiento «yo» es ella misma un pen-samiento, ¿cómo puede ser destruido en el proceso?
M.: Cuando las esposas de los rishis preguntaron a Sita en el bosque quién era su marido entre los rishis (estando Rama mismo presente allí como un rishi), ella negó a cada uno de los que le señalaron, y se limitó a bajar su cabeza cuando le señalaron a Rama. Su silencio fue elocuente.
Similarmente, los Vedas también son elocuentes en «neti, neti» (ni esto, ni esto), y luego permanecen silentes. Su silencio es el Estado Real. Ésta es la significación de la exposición por el silencio. Cuando se alcanza la fuente del pensamiento «yo», éste se desvanece y lo que queda es el Sí mismo.
D.: Los Yoga Sutras de Patanjali hablan de la identificación.
M.: La identificación con el Supremo es sólo el otro nombre para la destrucción del ego.
129. El señor Subba Rao preguntó: —¿Qué es mukhya prana (el prana principal)?
M.: Es eso de donde surgen el ego y el prana. A veces se lo llama Kundalini. La consciencia no nace en ningún tiempo, permanece eterna. Pero el ego nace; así también los otros pensamientos. Brillan asociados con la consciencia absoluta; no de otro modo.
D.: ¿Qué es moksha (la liberación)?
M.: Moksha es saber que usted no ha nacido. «Estad en quietud, y sabed que yo soy Dios».
Estar en quietud es no pensar. Sabed, y no pensad, es la palabra.
D.: Se dice que hay seis órganos de diferentes colores en el pecho, y se dice que el corazón tiene dos dedos de ancho y que está a la derecha de la línea media. Pero el Co-razón es también sin forma. ¿Debemos imaginar entonces que tiene una forma y meditar en ella?
M.: No. Sólo es necesaria la indagación «¿Quién soy yo?». Lo que queda, más allá del sueño profundo y la vigilia es lo mismo. Pero en la vigilia hay infelicidad y el es-fuerzo para eliminarla. Cuando se le pide que despierte del sueño profundo, usted dice: «yo». Ahora se le dice que se aferre a este «yo». Si se hace esto, el Ser eterno se revelará a Sí mismo. La indagación de «yo» es la cuestión, no la meditación en el centro del corazón. No hay nada como dentro o fuera. Ambos significan la misma cosa o nada.
Por supuesto, hay también la práctica de la meditación en el centro del corazón. Es sólo una práctica, no una investigación. Sólo el que medita en el corazón puede perma-necer consciente cuando la mente cesa de estar activa y permanece en quietud; mientras que aquellos que meditan en otros centros no pueden ser tan conscientes, sino inferir que la mente estuvo en quietud sólo después de haber devenido activa de nuevo.
130. Un hombre educado preguntó: —¿Hay un Ser Absoluto? ¿Cuál es su relación con la existencia relativa?
M.: ¿Son diferentes uno de la otra? Todas las preguntas surgen sólo en la mente. La mente surge con la vigilia y se sumerge en el sueño profundo. Mientras haya mente, habrá esas preguntas y dudas.
D.: Debe haber etapa tras etapa de progreso para ganar lo Absoluto. ¿Hay grados de Realidad?
M.: No hay grados de Realidad. Hay grados de experiencia para el jiva, pero no hay grados de Realidad. Si se puede obtener algo nuevo, también puede ser perdido, mien-tras que lo Absoluto es central —aquí y ahora.
D.: Si eso es así, ¿cómo permanezco ignorante de Ello (avarana)?
M.: ¿Para quién es esta ignorancia (este velo)? ¿Lo Absoluto le dice a usted que Ello está velado? Es el jiva el que dice que algo vela a lo Absoluto. Encuentre para quién es esta ignorancia.
D.: ¿Por qué hay imperfección en la Perfección? Es decir, ¿cómo lo Absoluto devie-ne relativo?
M.: ¿Para quién es esta relatividad? ¿Para quién es esta imperfección? Lo Absoluto no es imperfecto y no puede preguntar. Lo insenciente no puede hacer la pregunta. Entre los dos ha surgido algo que hace estas preguntas y que siente esta duda. ¿Quién es? ¿Es el que ha surgido ahora? ¿O es el que es eterno?
Siendo perfecto, ¿por qué se siente usted mismo imperfecto? Tal es la enseñanza de todas las religiones. Cualesquiera que puedan ser las experiencias, el experimentador es uno y el mismo.
«Yo» es purna —perfección. En el sueño profundo no hay ninguna diversidad. Esto indica perfección.
D.: Siendo perfecto, ¿por qué no lo siento?
M.: Tampoco se siente la imperfección en el sueño profundo. Siendo perfecto el «yo» en el sueño profundo, ¿por qué el «yo» de la vigilia se siente imperfecto? Porque el que se siente imperfecto es un brote falso, una diferenciación de lo Infinito —es una segregación de Dios.
D.: Yo soy el mismo en los tres estados. ¿Este ego me sumerge o yo me enredo a mí mismo en él?
M.: ¿Ha surgido algo sin usted?
D.: Yo soy siempre el mismo.
M.: Debido a que usted lo ve, esto parece haber surgido. ¿Siente usted esta dificul-tad en el sueño profundo? ¿Qué es nuevo ahora?
D.: Los sentidos y la mente.
M.: ¿Quién dice esto? ¿El que duerme profundamente? Si esto es así, entonces él debería haber hecho la pregunta en el sueño profundo también. Se ha perdido el poder del que duerme profundamente, y algún brote falso se ha diferenciado.
¿Puede aparecer algo nuevo sin eso que es eterno y perfecto? Este tipo de disputa es ella misma eterna. No se involucre en ella. Vuélvase hacia adentro y ponga fin a todo esto. No hay ninguna finalidad en las disputas.
D.: Muéstreme la Gracia que pone fin a todo este problema. No he venido aquí para argumentar. Yo sólo quiero aprender.
M.: Aprenda primero que usted es. Esto no requiere ningún sastra, ninguna erudi-ción. Esto es simple experiencia. El estado de ser es ahora y aquí siempre. Usted ha per-dido el poder de usted mismo y está pidiendo a otros que le guíen. El propósito de la filosofía es volverle a usted hacia adentro. «Si usted conoce a su Sí mismo, ningún mal puede venirle. Puesto que me ha preguntado, yo le he enseñado».
El ego sólo surge apoderándose de usted (el Sí mismo). Apodérese de usted mismo y el ego se desvanecerá. Hasta entonces el sabio seguirá diciendo: «Helo ahí» —Y el ig-norante seguirá preguntando: «¿Dónde?»
D.: El quid de la cuestión radica en «Conócete a Ti Mismo».
M.: Sí. Así es exactamente.
131. Hay dos escuelas en el Advaita: (1) Dmishti srishti (la creación simultánea); y (2) Srishti drishti (la creación gradual).
Hay el Advaita Tántrico que admite tres principios fundamentales: javat, jiva e Isva-ra: el mundo, el alma y Dios. Estos tres son también reales. Pero la realidad no termina con ellos. Se extiende más allá. Eso es el Advaita Tántrico. La Realidad es sin límites. Los tres principios fundamentales no existen aparte de la Realidad Absoluta. Todos co-inciden en que la Realidad es omnipenetrante; así pues, Isvara penetra al jiva; por con-siguiente, el jiva tiene un ser eterno. Su conocimiento no es limitado. El conocimiento limitado es sólo imaginado por él. En verdad, el suyo es conocimiento infinito. Su límite es el Silencio. Esta verdad fue revelada por Dakshinamurti. Para aquellos que todavía perciben estos tres principios fundamentales, se dice que son realidades. Son concomi-tantes con el ego.
Es cierto, a las imágenes de los dioses se las describe con gran detalle. Esa descrip-ción señala sólo a la Realidad final. De lo contrario, ¿por qué se da también el significa-do especial de cada detalle? Piénselo. La imagen es sólo un símbolo. Sólo eso que es más allá del nombre y la forma es la Realidad. El Saiva Siddhanta y el Vedanta tienen la meta común de la misma Verdad. De lo contrario, ¿cómo podría Sri Sankaracharya, el máximo expositor del Advaita, cantar las alabanzas de los dioses? Evidentemente, lo hizo así sabiendo lo que hacía.
El interlocutor explicó sinceramente que se había perturbado su fe en el Saiva Sidd-hanta, en el Vedanta, etc., después de leer textos bahaicos. Dijo: —Por favor, ¡sálveme!
M.: Conozca al Sí mismo que es aquí y ahora; usted se mantendrá firme y no vaci-lará.
D.: Los bahaístas leen las mentes de los demás.
M.: Sí. Eso es posible. Sus pensamientos fueron leídos por otro. Debe haber uno que conozca su mente. Esa es la Verdad siempre presente que ha de ser realizada. La Verdad no vacila.
D.: Muéstreme la Gracia.
M.: La Gracia siempre es, y no se da. ¿Por qué considera los pros y los contras de que Bahaullah u otros sean encarnaciones o no? Conózcase a Usted Mismo. Considere todo como la Verdad. Considérele a él también como la Verdad. ¿Puede existir él aparte de la Verdad? Las creencias de usted pueden cambiar, pero la Verdad no.
D.: Muéstreme la verdad del Siddhanta, etc.
M.: Siga sus instrucciones y, entonces, si usted tiene dudas, puede preguntar. Sólo la adherencia a esas instrucciones le llevará a mouna. Las diferencias se perciben sólo en los objetos externos. Si usted sigue sus instrucciones todas las diferencias se perderán. Nadie sino el hijo de un rey puede ser llamado príncipe; así también, sólo Eso que es perfecto es llamado Perfección.
Uno no debe contentarse con el mero discipulado, la iniciación, la ceremonia de en-trega, etc.; éstos son fenómenos externos. No olvide nunca la Verdad que subyace en todos los fenómenos.
D.: ¿Cuál es la significación del Silencio de Dakshinamurti?
M.: Son muchas las explicaciones que dan los eruditos y los sabios. Tome cualquiera que le plazca.
14 de enero de 1936
132. Se hizo una pregunta sobre el Corazón.
Sri Bhagaván dijo que uno debe buscar al Sí mismo y realizarlo. El Corazón repre-sentará su papel automáticamente. La sede de la realización es el Corazón. No puede decirse que esté dentro ni fuera.
D.: ¿Sintió Bhagaván al Corazón como el punto de la Realización en su primera o temprana experiencia?
M.: Comencé a usar esa palabra después de leer literatura sobre el tema. La relacioné con mi experiencia.
15 de enero de 1936
133. Tres señoras europeas, de la Conferencia Teosófica, vinieron aquí y preguntaron: —¿Todo el esquema, todo el Plan, es realmente bueno? ¿O tiene la naturaleza de un error, de una equivocación con la que tenemos que hacer lo mejor que podamos?
M.: El Plan es ciertamente bueno. El error está de nuestra parte. Cuando lo corregi-mos en nosotros mismos, todo el esquema deviene bueno.
D.: ¿Tiene usted alguna fórmula para enseñarnos a producirlo a través de una reme-moración de lo que hacemos durante el sueño profundo?
M.: No se necesita ninguna formula. Todo el mundo tiene la experiencia de que durmió felizmente y de que entonces no sabía nada. No se experimentó nada más.
D.: Esa respuesta no me satisface. Nosotros vagamos en el plano astral en nuestro sueño profundo, pero no lo recordamos.
M.: El plano astral se relaciona con los sueños, no con el sueño profundo.
D.: ¿Cuál considera usted que es la causa del sufrimiento en el mundo? ¿Y cómo podremos ayudar a cambiarlo: a) como individuos, o b) colectivamente?
M.: Realice el Sí mismo Real. Eso es todo lo que se necesita.
D.: ¿Podemos apresurar nuestra iluminación para un servicio mayor? ¿Y cómo?
M.: Puesto que nosotros no somos capaces de ayudarnos a nosotros mismos, de igual modo tenemos que entregarnos completamente a lo Supremo. Entonces Él cuidará de nosotros y también del mundo.
D.: ¿Qué considera usted la meta?
M.: La Realización del Sí mismo.
D.: ¿Hay alguna manera para encontrar al Gurú asignado para cada uno?
M.: La meditación intensa lo lleva cabo.
134. El Dr. G. H. Mees, un joven holandés, estuvo aquí unos días. Le preguntó a Sri Bhagaván: —Tengo una impresión de que en el sueño profundo tengo algo afín al sa-madhi. ¿Es así?
M.: Es el «yo» de la vigilia el que hace las preguntas —no el «yo» del sueño pro-fundo. Si usted alcanza el estado de sueño profundo despierto, que es lo mismo que el samadhi, mientras está todavía despierto, las dudas no surgirán.
El samadhi es el estado natural de uno. Es la corriente subterránea en los tres esta-dos. Esto —es decir, «yo»— no está en esos estados, pero estos estados están en Eso. Si obtenemos el samadhi en nuestro estado de vigilia, eso persistirá también en el sueño profundo. La distinción entre consciencia e inconsciencia pertenece al reino de la mente, que es trascendido por el estado del Sí mismo Real.
D.: ¿Es correcto o no el criterio budista de que no hay ninguna entidad continua que responda a las ideas del alma individual? Es esto coherente con la noción hindú sobre un ego que se reencarna? ¿Es el alma una entidad continua que se reencarna una y otra vez, según la doctrina hindú, o es un mero conjunto de tendencias mentales —samskaras?
M.: El Sí mismo Real es continuo e inafectado. El ego que se reencarna pertenece al plano más bajo, a saber, al pensamiento. Es trascendido por la Realización del Sí mismo.
Las reencarnaciones se deben a un brote falso. Por consiguiente, es negada por los budistas. El estado actual se debe a una mezcla de chit (senciente) con jada (insencien-te).
135. Lakshman Brahmachari, de la Misión de Sri Ramakrishna, preguntó: —¿Puede uno imaginarse a uno mismo como presenciador de los pensamientos?
M.: Ése no es el estado natural. Es sólo una idea (bhavana) —una ayuda para aquie-tar a la mente. El Sí mismo es siempre el presenciador, ya sea que se lo imagine así o no. No hay ninguna necesidad de imaginarlo así, excepto para ese propósito. Pero es mejor permanecer como el propio Sí mismo.
136. El Secretario de Finanzas de Mysore preguntó: —¿Es también útil para los in-dios el libro El Sendero Secreto, de Paul Brunton?
M.: Sí —para todos.
D.: El cuerpo, los sentidos, etc., no son «yo». Esto es común entre nosotros. ¿Pero cómo hay que practicarlo?
M.: Por el triple método que se menciona en el libro.
D.: ¿Es necesario para la indagación el control del soplo?
M.: No necesariamente.
D.: «Hay una nada que sobreviene», se dice en este libro.
M.: Sí. No se detenga ahí. Vea a quién aparece la nada.
D.: Para los devotos no hay ninguna nada, se dice.
M.: Incluso ahí, hay el estado latente, laya; la mente despierta después de algún tiempo.
D.: ¿Cuál es la experiencia de samadhi?
M.: Es como es. A quienes la presencian les puede parecer un desmayo. Incluso al practicante puede parecerle eso en sus primeras experiencias. Después de unas cuantas experiencias repetidas, todo estará bien.
D.: ¿Se calman los nadis, o son excitados por tales experiencias?
M.: Al principio son excitados. Por la experiencia continua, eso deviene común y el hombre ya no se excita.
D.: Proceder sobre líneas seguras no debe ser ningún desagrado. La excitación es in-congruente para aplacar el ser y trabajar.
M.: La mente que divaga está en el camino equivocado; sólo una mente devocional está en el camino correcto.